Málaga en la Mesa

Rafa Nadal celebra su primer triunfo en el US Open cenando con Dani García

Rafa Nadal, con el malagueño Dani García en su restaurante de Nueva York. / Twitter
  • El tenista balear aprovecha su participación en el torneo estadounidense para visitar el restaurante del cocinero marbellí en Nueva York

Hace una semana ya lo avisaba: "El crack de Rafael Nadal esta en NYC!! Podríamos convencerlo entre todos para que venga a Manzanilla NYC, le dará suerte para el US Open!!". Dani García invitaba así en Twitter a todos sus seguidores a animar al tenista balear a visitar el restaurante del cocinero marbellí en Manhattan. La avalancha de tuits fue inmediata. Sin embargo, el manacorí se hacía de rogar. Eso sí, colegas como Feliciano López o Vrginia Ruano ya habían pasado por el 345 de Park Avenue South. "Espectacular cena en Manzanilla NYC de la mano de Dani García!! Menudo crack!!", tuiteaba el pasado viernes López, que ha repetido en dos ocasiones más. No menos jugoso para el marbellí era el tuit de Ruano: "Gracias, Dani García, por la maravillosa cena ayer".

Pero aún faltaba el número dos del mundo. Y finalmente tampoco ha podido resistirse. "Hoy hemos cenado muy bien en el restaurante Manzanilla, la nueva aventura de Dani García en NYC!", decía hace escasas horas el propio Rafa Nadal en Twitter. Anoche acudió al restaurante del marbellí en Nueva York tras debutar en el torneo estadounidense imponiéndose a Ryan Harrison por la vía rápida en tres sets (6-4, 6-2 y 6-2). Se confirmaba así como favorito en el US Open. Traducido al lenguaje temporal, le quedarían doce días por delante para disfrutar de la Gran Manzana y, por tanto, doce días por delante para volver a Park Avenue al olor de las tortillitas de camarones, las croquetas de choco o el adobo frito, algunos de los platos por los que se decantó el deportista. Se nota que lo suyo es el pescado... y que se cuida. Lo pudo comprobar el propio Dani García, para quien Nadal es "un gran tipo", un "crack mundial" dentro y fuera de la pista. Eso sí, esta vez, la bola de partido la ganó el marbellí. No era tierra batida, pero sí su terreno. Nadal se quedó con el saque.