Málaga en la Mesa

Dani García: «Ahora me gustaría tener un restaurante de alta cocina en Nueva York»

Dani García, con su madre en Fnac Málaga. / Carlos Moret
  • El chef marbellí, que regresará a EE UU tras Semana Santa, confiesa que ha superado expectativas con su nueva aventura gastronómica

Nadie le hubiera dicho a Isabel Reinaldo que aquel niño que odiaba el gazpachuelo y que empezó haciendo magdalenas en casa acabaría dirigiendo un restaurante en Nueva York. ¿O sí? Porque ella se negaba a que fuera cocinero, pero al final, Dani García no pudo dar la espalda al destino... ni a la vocación. En ella lleva desde los 17 años, cuando comenzó en la escuela de La Cónsula. Y en ella sigue, y piensa hacerlo. Porque ahora es cuando la está disfrutando realmente. Reconocimientos, congresos, viajes, dos estrellas Michelin en Calima, Manzanilla DC en pleno centro de Málaga y, desde hace apenas un mes, su gemelo en Manhattan: Manzanilla NYC. Ha cumplido su sueño y empieza a asimilarlo. Pero, nunca deja de idear, se marca un nuevo reto: «Ahora me gustaría tener un restaurante de alta cocina en Nueva York».

Las buenas críticas y el interés despertado en la ciudad de los rascacielos por Manzanilla NYC motivan al chef, que ha «superado expectativas» cubriendo un vacío. «El 98% de los restaurantes de cocina española en Nueva York son de tapas, y sobre todo de cocina vasca y catalana», advertía ayer Dani García, que, casi con el 'jet lag' aún en el cuerpo -regresó hace unos días-, dejaba por un rato Calima para presentar en Fnac Málaga 'En la cocina de mi madre' (Ediciones B), libro en el que ambos ofrecen sus trucos y su personal visión de platos de siempre como el gazpachuelo o la pringá.

En el fondo, la tradición es la base de su carta. Tanto aquí como al otro lado del charco. Eso sí, al marbellí le sigue resultando curioso ver a un estadounidense comer tortillitas de camarones o ajoblanco. De momento, son algunos de los platos preferidos, junto al brioche de rabo de toro y las croquetas de choco. «Todo lo que lleva tinta les encanta», puntualizó durante una animada charla en la que no solo habló de su experiencia en la Gran Manzana, sino también de sus recuerdos y anécdotas de infancia, de sus gustos gastronómicos o de sus retos en los fogones.

No es rentable

Y es que el pulpo y la ortiguilla aún se le resisten. Como otros tipos de gazpacho más allá del famoso de cereza. Poco a poco. A Dani García no le gusta marcarse objetivos. Por eso saborea aún más el respaldo de los estadounidenses -anoche mismo recibía otra positiva reseña, en este caso del diario gastronómico 'Tasting table' que abría con la frase: «Querida España, gracias por dejarnos a Dani García»-.

Especialmente en un momento en el que cada vez que vuelve le «deprime» más la situación en nuestro país. Sobre todo en uno de los sectores en los que él se mueve: «La alta cocina no es rentable, tampoco en tiempos de bonanza». De ahí que necesite estar en constante reinvención. Esta semana volverá a demostrarlo en Calima, restaurante con el que mantiene las dos estrellas Michelin en Marbella y que el viernes reabre con novedades.

La principal, además del menú degustación, se podrá comer a la carta. Como explicaba el chef, es solo la respuesta a una demanda. Y en ella tienen cabida nuevas propuestas como el ajoblanco de sésamo, la gacha miga de cangrejo o el tartar de zanahoria al comino. No niega que su experiencia en Estados Unidos le ha influido. «Nueva York te abre la mente», reconoció. Allí volverá después de Semana Santa para poner en marcha la carta de primavera-verano. Es su nueva forma de vida.