Montilla, vinos, tapeo y pastelón

Montilla, vinos, tapeo y pastelón

Una escapada al municipio vitivinícola con parada en un lagar histórico reconvertido

E. PELÁEZ

La zona vinícola incluida en la denominación de origen Montilla-Moriles es un tesoro de bodegas históricas, interminables hectáreas de viñedo de Pedro Ximénez y, por supuesto, de vinos.

Por decir algo, Bodegas Alvear, uno de los grandes nombres de la comarca, es la más antigua de Andalucía. Las bodegas visitables abundan, pero también empiezan a surgir pequeños proyectos dedicados a lograr la excelencia en estos caldos históricos. Miguel Cruz es un enólogo de referencia en Montilla-Moriles que, tras una vida dedicada a trabajar para otros, en 1985 adquirió un lagar abandonado y lo rehabilitó para producir vinos tradicionales de la zona pero con sello de autor. Fino, amontillado, oloroso, palo cortado, dulce Pedro Ximénez o el joven vino de tinaja. Lo especial de Lagar Blanco, como se llama la bodega que hoy dirige junto a su mujer, es que se alza en medio de un magnífico viñedo de sierra situado a más de 600 metros de altitud en la zona privilegiada de la denominación. Así, la visita permite asistir a todo el proceso, algo no tan fácil en las bodegas que se encuentran en el centro de la localidad.

El lagar, además de la zona de elaboración y crianza, donde conserva las enormes tinajas donde se completa la fermentación, tiene una preciosa sala de catas, y las explicaciones de Miguel Cruz y sus vinos ayudan a entender y amar estos vinos históricos. Ya en el pueblo, de Montilla se puede decir que es un sitio privilegiado para el tapeo, especialmente en estas fechas para los amantes de los caracoles en caldillo. Recetas propias como los crispines, flamenquines de merluza con salsa de marisco, y un postre que hace las delicias de los golosos, el pastelón, antiguo pastel de bodas tan kitsch como exquisito.