Matiz: Superando la cocina de hotel

Matiz: Superando la cocina de hotel

El Molina Lario renueva su oferta gastronómica con Matiz, una propuesta sólida en cocina y sala y con personalidad propia

ESPERANZA PELÁEZ

Aprovechando una ubicación privilegiada en el centro de Málaga, el hotel Molina Lario ha apostado fuerte por su oferta gastronómica, y el resultado es el restaurante Matiz, que trasciende el cometido de restaurante de hotel para convertirse en uno de los espacios de más interés de la zona.

Los mimbres ya estaban. Marcos Granados, jefe de cocina, reúne experiencia (formado en La Cónsula, pasó por restaurantes como Mugaritz, El Lago o Montana y tuvo su propio restaurante, Sarmiento, antes de aterrizar en el Molina Lario), intuición, técnica y gusto, y además es un notable repostero, lo que lo convierte en un cocinero muy completo. En los años al frente del Café de Bolsa, además, ha formado un buen equipo. Igual pasa con la maître Cristina Socorro, que capitanea una sala ejemplar.

Los datos

Dirección:
C/ Bolsa, 14, Hotel Molina Lario.
Teléfono:
952 579 673.
Cierra:
No cierra.
Algunos platos:
Ensaladilla rusa: 10,50 €; Salpicón de pulpo: 9 €; Sashimi de salmonete: 13 €

El primer salto de calidad se ha concretado en la transformación del espacio, con una decoración actual, cosmopolita y acogedora que armoniza distintos ambientes y permite integrar terraza, comedor interior y patio cuando la climatología invita a ello. El siguiente ha consistido en saber integrar el eclecticismo que requiere una carta de restaurante de hotel, donde pueden coincidir huéspedes que deseen picar algo y comensales que quieran vivir una experiencia más reposada, con las tendencias de actualidad gastronómica y con una oferta donde la despensa y el recetario local estén representados. Lo han logrado con una carta que, manejando el concepto de 'matiz' que da nombre a la propuesta, juega con el tiempo (crudos, curados, marinados...), las temperaturas (medias-confitados o escalfados; altas-salteados o parrilla...), con las texturas y los guiños a productos y elaboraciones de acá o allá para estructurar la oferta y desplegar sugerencias con personalidad. Propuestas que van desde una interpretación propia del campero malagueño (6 €) con guiños a la India, a una notable y jugosa ensaladilla rusa con capas de centollo separadas por crujientes regañás de tamaño grande, pasando por un refinado sashimi de salmonete con aliño moruno o un excelente y refrescante salpicón de pulpo asado con verduritas, cilantro y toques picantes, donde el juego de frío-caliente y el efecto ácido y fresco del aliño sobre el pulpo, tierno, caliente y levemente ahumado, dan en el clavo. En la carta hay un apartado para platos malagueños actualizados, que se pueden disfrutar en un menú degustación especial, y también para carnes rojas, pescados frescos o fideuás, pero guarden sitio para el postre, porque Granados es un fino repostero. La carta de vinos también se ha reforzado ampliando referencias, y como novedad, la coctelería clásica se incorpora a la oferta. Sin duda, un retorno ambicioso.

 

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