Málaga entra en la Guía Verde de Michelin como nuevo destino dos estrellas

Peláez, Carreño y Tornay, ayer en la Cámara de Comercio. /Ñito Salas
Peláez, Carreño y Tornay, ayer en la Cámara de Comercio. / Ñito Salas

La directora comercial Food & Travel, Mayte Carreño, repasa la evolución de la firma en la apertura del ciclo de conferencias de la Academia Gastronómica

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Mayte Carreño es y ejerce de malagueña, a pesar de que se marchó en 1988 en la primera promoción de Erasmus. Inglaterra o Estados Unidos han sido algunos de sus altos en el camino. Hasta que, hace catorce años, Michelin se convirtió en su destino. Hoy, directora comercial Food&Travel, echa la vista atrás y casi no reconoce la Málaga que dejó hace tres décadas. Y eso que vuelve siempre que puede «y más». Por eso le da una satisfacción aún mayor dar buenas noticias. Ayer lo hizo en la apertura del ciclo de conferencias que organiza la Academia Gastronómica de Málaga por su 40º aniversario en la Cámara de Comercio, con la intervención del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, y la presentación de la periodista y coordinadora del suplemento gastronómico de SUR'Málaga en la Mesa', Esperanza Peláez.

«Hace apenas quince años, Málaga no era un destino en sí mismo, era el aeropuerto, la capital de la Costa del Sol, poco más. Hoy ya es destino dos estrellas en la Guía Verde, donde el Centro ni siquiera estaba catalogado». Se refería así Mayte Carreño a las novedades de la nueva edición de la publicación cultural de Michelin, donde destaca, además, el Caminito del Rey, con tres estrellas. Calificación con la que sólo cuentan en Andalucía el Parque de Doñana, Córdoba, Granada y Sevilla.

«No llego a ser Antonio Banderas, pero siempre que puedo traigo a gente de fuera y se van sorprendidos», advertía con su característico buen humor la malagueña, que encontró en el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, el interlocutor que buscaba para explicar esa evolución de Málaga en el plano cultural y, por tanto, turístico. De la Torre apuntó el año 2003 como punto de inflexión con la inauguración del Museo Picasso y del CAC. «Estamos en condiciones de seguir sumando estrellas, en restaurantes y en espacios», remarcó el regidor en el diálogo entablado con Carreño tras la charla en la que la malagueña hizo un repaso por la evolución de la firma que representa en una charla bajo el título 'Michelin, prescriptor de destinos'. Desde que en 1900, a los hermanos Michelin se les ocurriera la idea de crear una guía que orientara al viajero sobre hoteles, restaurantes y talleres. Diez años después nacería la primera edición España-Portugal y, en 1923, fue cuando se alumbró el concepto de estrella.

Bib Gourmand

Habría que esperar hasta 1987 para ver el primer tres estrellas de España: Zalacaín. Y una década después aparecería un nuevo reconocimiento: Bib Gourmand (mejor relación calidad-precio por menos de 35 euros). «Siempre hemos intentado reconvertirnos y hacer autocrítica», destacó Carreño, subrayando los tres pilares de las publicaciones de Michelin: cartografía, guía de restaurantes y hoteles y guía cultural. Eso sí, no pudo obviar la sinergia gastronomía-turismo. Tampoco el alcalde: «Sin la oferta gastronómica actual, Málaga no sería lo mismo». Más de 7.000 empresas vinculadas al sector lo constatan. Sin embargo, se echa algo en falta: el consumidor de alta cocina. «Nosotros somos meros auditores de la realidad, damos visibilidad y ponemos en el mapa a los restaurantes, pero hay algo fundamental: que el cliente local consuma alta gastronomía», consideró la directora comercial de la Guía Michelin, recordando que, en los últimos seis años –los que lleva en el cargo–, el número de estrellas se ha multiplicado por más de un 50% y las direcciones nuevas superan las 500.

En total, 1.825 restaurantes (de más de 300.000) ya en la prestigiosa guía de las tapas rojas. ¿Cómo llegar ahí? Todo depende de los inspectores. Ellos tienen el voto. «Se habla mucho ahora del 'efecto wow', y en gastronomía es muy complicado de generar de la noche a la mañana». Más aún en cuestión de estrellas. Aquí, los criterios son claros: calidad del producto, puntos de cocción y texturas, relación calidad-precio, creatividad-innovación y regularidad. Los que han llevado a Málaga a contar con ocho restaurantes con estrella (dos para Dani García y una: José Carlos García, El Lago, Skina, Messina, Sollo, Kabuki Raw y Bardal). Se encargó de resaltarlo varias veces Carreño con orgullo. Como incidió, la repercusión es constatada, e inmediata, tras ganar el brillo. Al fin y al cabo, dijo, «las estrellas Michelin se han convertido en destinos en sí mismos».

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