INVERTIR EN RESTAURANTES

A. J. LINN

Tres llamadas en dos días: «Andrew, ¿conoces a un tal Alain (apellido impronunciable)?» «No. ¿Quién es?» «Es francés. Esta buscando restaurantes en la Costa en que invertir...». Resulta que el tipo iba de restaurante en restaurante anunciándose como posible comprador o inversor, presentando una bonita tarjeta, y si notaba interés, el primer paso era probar la comida. Tenía gustos exquisitos. Que se sepa, picaron más de 25 hosteleros, y no volvieron a saber nada de él.

Paul Campbell ya no busca inversiones en restaurantes. Inició su carrera de inversor especializado hace ocho años y hoy tiene en cartera algunos de los mejores de Londres. Cuando invirtió en Hawksmoor, acababan de abrir su primer local. Hoy el grupo se ha consolidado con seis 'steak house' y una facturación anual de 47 millones de euros. Cuando llamó a la recién inaugurada Vinoteca, restaurante que ofrece 300 referencias de vinos a precios modestos, no obtuvo respuesta hasta un año después, cuando al dueño se lo ocurrió abrir otra. Ya hay cinco, financiadas por Campbell.

¿Qué estimula a Campbell a capitalizar negocios hosteleros? Opta por restaurantes que ofrezcan comida habitual con toques modernos, y donde la selección de vino brille. Invierte al principio para contribuir al desarrollo del negocio. La gran mayoría de quienes abren restaurantes son cocineros, y las escuelas de hostelería no les forman para llevar negocios o relacionarse con clientes. La participación de un experimentado hombre de negocios ayuda adoptar cambios empresariales, manejar los costes, responder a cambios en el gusto del público, etcétera. Persona discreta y poco dada a impresionar a nadie, a Campbell le llegan varias propuestas de negocio todas las semanas sin salir de su despacho.

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