INVASIÓN GOURMET

INVASIÓN GOURMET

ESPERANZA PELÁEZ

De paseo por una calle cualquiera donde se juntan unos cuantos bares, leo en varias ocasiones la palabra 'gourmet', aplicada a tapas apuntadas en las pizarras. El término mágico, que separa lo corriente de lo extraordinario, me asalta también desde las etiquetas de diversos productos del supermercado, y seguramente a los rastreadores de recetas y contenidos gastronómicos online, incluso a los seguidores de este suplemento, les pasará lo mismo. El lenguaje evoluciona como todo lo vivo, y a menudo una palabra cambia de significado con el uso. Eso le ha ocurrido ya varias veces al término gourmet, que se acuñó en Francia en el siglo XIV para designar al sirviente de un marchante de vinos para, posteriormente, aludir al entendido en esta materia, y luego a la persona amante y conocedora de la gastronomía en general. En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, el término define a la «persona de gustos exquisitos en lo relativo a la comida y a la bebida» y, como adjetivo, algo «propio de un gourmet (comida, plato...)». Ahí es donde la palabra entra en colisión con su actual abuso. Un producto gourmet no tiene por qué ser algo inasequible a un bolsillo corriente. Puede ser un tomate de gran calidad, cultivado, seleccionado y presentado con amor. Un espeto de sardinas fresquísimas perfectamente asadas es también un bocado gourmet. El problema es que la ubicuidad del término obliga a que sea el consumidor quien decida lo que es o no un 'producto gourmet'. ¿Lo es una hamburguesa porque esté servida en un plato de diseño y con cierta gracia? Lo será en función de la calidad y el punto de la carne, del pan, de la salsa y de otros acompañamientos. Pero de calidad, de calidad real, sabemos poco, y la normativa de etiquetado, farragosa y poco transparente, no ayuda. El bombardeo de términos como 'gourmet', 'artesano', 'delicatessen' o 'casero' nos está obligando a tomar cartas en el asunto. El consumidor actual de gastronomía está más informado que hace unos años, pero de orígenes, procedimientos y calidades aún tenemos que aprender bastante.

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