Casa Mira Victoria: Cuando el helado tiene nombre propio

Casa Mira Victoria: Cuando el helado tiene nombre propio
Fotos: Daniel Maldonado.

Casa Mira ha reinaugurado su heladería de Compás de la Victoria con el ofrecer un servicio de excelencia centrado en la calidad de los productos

CARMEN ALCARAZ

Con frecuencia los aromas y sabores tienen la capacidad de transportarnos a otro momento de nuestra vida. Pero solo a veces estas sensaciones, más allá de un simple recuerdo, se convierten en parte fundamental de nuestra historia.

Eso es lo que nos pasa a quienes hemos tenido la suerte de disfrutar en algún momento de los productos de Casa Mira. Especialistas en turrones y helados, esta familia valenciana llegó a Málaga de la mano de Severino Mira. Actualmente, más de un siglo después, su bisnieto Fernando Mira Monerris homenajea su legado a través de su vocación y compromiso, que se evidencia en el exquisito mimo de los detalles y en su apuesta por innovar respetenado siempre de la mejor tradición.

Acorde a esto, Fernando, que inauguró hace poco más de tres años la heladería y tienda gourmet en calle Andrés Pérez, acaba de reinaugurar el clásico establecimiento de la empresa en Compás de la Victoria. Una obra diseñada por el arquitecto Miguel Seguí que se caracteriza por su belleza y por poner en valor la esencia de las heladerías tradicionales, sin excesos ni artificios y con la excelencia del producto como principal valor.

El local, que está abierto al público desde hace un par de semanas, incluye el obrador en el que Mira realiza sus deliciosas especialidades, desde los helados hasta los últimos detalles y el envasado de los turrones. Todo ello de manera artesanal y con garantía de excelencia.

Esta característica, más allá de la simple teoría, queda patente en sus helados, referencia gastronómica con sabores 'de toda la vida' como turrón, leche merengada, blanco y negro o nata y piñones. También resultan imprescindibles en cualquier época del año su amplia variedad de turrones o la línea de productos gourmet Libo, con la que Fernando hace honor a su padre –Liborio Mira Gisbert- y que cuenta con una amplia variedad de propuestas que incluye estos dulces así como cremas, mieles, mazapanes, chocolates y tés. Además ofrecen artículos para el hogar como velas o jabones e incluso piezas de joyería temática. Todo ello realizado de manera tradicional y con la mejor materia prima.

Pero como advierte su esposa, Fernando es un inquieto creador, por lo que ya está imaginando cómo quedará la tercera de sus tiendas, situada en Carranque, que tiene previsto comenzar a remodelar el año próximo. Y aunque no sabe aún cómo se desarrollará este cambio, tiene claro que no se parecerá a ninguna de las anteriores. «Quiero que cada tienda tenga su propia esencia, que sean únicas como los productos que contienen».

Datos de interés

Dirección:
Calle Compás de la Victoria, 1.
Teléfono:
952 25 97 49.
Cierra:
Ningún día en temporada.
Precios:
Tarrina pequeña, 2,30; Horchata, 2 euros; Litro de helado, 12,50.

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