CUANDO EL HELADO ES ARTESANÍA

Tras años de ‘boom’ industrial, los helados artesanos han reconquistado a los usuarios gracias a una cuidada elaboración basada en la tradición y productos de la máxima calidad

CUANDO EL HELADO ES ARTESANÍA
FOTO: DANIEL MALDINADO
CARMEN ALCARAZ

Dicen que no hay nada que un helado no pueda arreglar. Y si se hace con tradición y conjugando sabor y cremosidad, logramos un verano en pleno invierno. Italia es el país heladero por excelencia. Se dice que los romanos inventaron el sorbete y Marco Polo trajo de Oriente una receta para hacer helados de agua, parecidos a los que tomamos en la actualidad.

Sabores tradicionales, materias primas naturales y, por supuesto, una elaboración artesanal, hacen del helado, más que un postre, un modo de entender la gastronomía.

En Málaga, como en la mayoría de ciudades costeras de España, hay una gran cultura heladera y, gracias a su clima, estos deliciosos dulces se consumen prácticamente durante todo el año. No obstante, si huimos de la industria en pos de la manufactura y la tradición, nos encontramos con nombres propios en la provincia como Inma, Casa Mira, Lauri o Frágola, entre otros.

Aunque cuenta con una trayectoria menos dilatada, Nonna se ha convertido en un templo del helado artesanal que está revolucionando el sector con su receta innovadora: la tradición y el buen hacer. Enrique Rodríguez, su propietario, ha conseguido en apenas cuatro años convertirla en una de las heladerías de referencia de la provincia, con establecimientos en Rincón de la Victoria, Torremolinos y, recientemente, en la capital.

Rodríguez era directivo de una gran empresa. Tenía responsabilidades a nivel regional, y una plantilla de 600 personas a su cargo. «Un día me replanteé mi existencia porque no me compensaba la vida personal con la profesional», afirma con una tranquilidad pasmosa. Decidió abandonar las altas esferas y emprender un negocio que le satisficiera. Entre las diferentes opciones que sopesó se encontraba la heladería. «Decidí ver qué se estaba haciendo en este ámbito y me di cuenta que, en muchos establecimientos, el que vende las máquinas es el mismo que les enseña a hacer helado. Esto me movió a querer hacer algo diferente».

Formación con un maestro

Su primera decisión fue formarse con un maestro heladero, el italiano Andrea Stortini, al que siguió en su aventura nómada por diferentes ciudades como Roma o Valencia. El siguiente paso seguía la senda de la coherencia, «quise trasladar toda mi experiencia como directivo a este nuevo proyecto. Esta es una empresa familiar gestionada casi como una multinacional». De ese modo, Rodríguez cambió sus centenas de trabajadores por un equipo mucho más selecto formado por los propios miembros de su familia. Su esposa, Carmen, codo con codo en el oficio, su hermana y sus hijos, especialistas en marketing, publicidad y diseño gráfico. Todos colaborando en esa tormenta de ideas de la que salen las mejores decisiones.

Enrique Rodríguez cambió la alta dirección por regentar su heladería, Nonna, donde elabora él mismo los productos junto a su familia.
Enrique Rodríguez cambió la alta dirección por regentar su heladería, Nonna, donde elabora él mismo los productos junto a su familia. / Foto. Daniel Maldonado.

De nuevo sin casualidad, ha sido el mimo de los detalles y la visión global de la empresa –«No queremos dar un pelotazo y hacer caja un verano, esta es mi apuesta y quiero jubilarme aquí», asevera el propietario–, las que han logrado que Nonna se esté posicionando como un nombre propio en el ámbito gastronómico de la provincia. «Somos muy meticulosos con los productos que usamos. Buscamos una calidad extrema. Tenemos acuerdos con productores malagueños e italianos, usamos leche fresca que compramos a diario en una vaquería de Antequera... Habrá establecimientos que empleen materias primas de la misma calidad, pero más no, porque no hay».

Pero hay que recordar que esto es un negocio, la calidad se paga y las cuentas deben salir al final de mes. «Tenemos un diferencial con la mayoría de heladerías por mi propia experiencia. Desde el primer año establecí acuerdos estables con fabricantes, por lo que consigo mejores precios que la mayoría sin devaluar el producto». «No necesito alguien que medie. Voy directamente a Italia a negociar con mis proveedores y acudo a productores locales. Se trata de moverse, pero merece la pena». Merece la pena porque las cuentas salen y los clientes reconocen la calidad. «La gente sabe que esto es ‘otra cosa’».

Nuevo establecimiento en el centro

Recientemente han abierto un nuevo establecimiento en el centro de la capital. Una vez más, bajo un concepto diferente. «La nuestra es una heladería para malagueños, no para turistas». Los sabores lo demuestran: arroz con leche, torta de Algarrobo, ‘loca’, jazmín. Una selección de 60 helados diferentes que él mismo va elaborando cada jornada a lo largo de todo el día en el pequeño obrador de la heladería, abierta a los usuarios gracias a una amplia cristalera. «La mejor manera de convencer al cliente es mostrarle tu trabajo. Pueden ver los productos que usamos y cómo llevamos a cabo el proceso».

Nonna trabaja con dos líneas de productos. Una tradicional, con los sabores ‘de siempre’, y otra que van inventando continuamente, basada en la repostería y las frutas frescas.

También tienen una línea de helados para veganos y sin gluten. «Hacemos los helados de siempre, adaptados a sus necesidades. Esto hace que el sabor no cambie para el cliente».

Otras propuestas

Heladería Casa Mira

Con siglo y medio de historia, Casa Mira es la heladería más antigua de la ciudad. Abierta todo el año, la firma cuenta con un mítico establecimiento situado en la céntrica calle Larios de la capital.

La elaboración de sus productos se caracteriza por la total artesanía y realizarse con una cuidadosa selección de sus materias primas. Una fórmula clásica pero a su vez atractiva que no pasa de moda pese a los años.

La calidad de los ingredientes es el principal secreto del éxito de todos los productos. Las fórmulas y la calidad son controladas por Andrés e Ignacio Mira, herederos de esta saga de heladeros afincados en Málaga.

Además de deliciosos helados, Casa Mira tiene algunos de los mejores turrones y dulces artesanales de toda la provincia. Una selección cuidada, garantía de éxito.

Dirección: Calle Marqués de Larios, 5, 29015 Málaga. _Teléfono_ 952 22 30 69.

Heladeria Jijona

Con más de 30 deliciosos sabores distintos y gran variedad de copas, tartas y meriendas, Heladería Jijona Málaga es un referente en placeres dulces. Su agradable terraza, situada a poca distancia del centro de la capital, resulta ideal para disfrutar de las tardes cálidas malagueñas.

Dirección: Calle Martínez Maldonado, 37, 29007 Málaga. Teléfono 952 30 83 94.

Heladería La Colina

En Torremolinos, este establecimiento desarrolla sus helados de forma totalmente artesanal y utilizando siempre ingredientes naturales de máxima calidad. Sus recetas tradicionales, combinado con la experiencia y la pasión, da lugar a sabores únicos como tocino de cielo o cheesecake, entre otros.

Dirección: Avda. Manuel Fraga Iribarne, 14. 29620 Torremolinos, Málaga. Teléfono: 627 47 49 34.

Heladería Frágola

En el barrio de Ciudad Jardín se encuentra esta heladería tradicional en cuya puerta es común ver filas de coches aparcados con usuarios esperando su turno. No en vano, acuden desde toda la provincia para disfrutar de especialidades. También realizan tartas por encargo.

Dirección: Calle Jerez Perchet, 14, 29014 Málaga. Teléfono 952 65 21 35.

Heladería Inma

De Las Delicias al mundo. Esta heladería fue la primera en popularizar el sistema de tickets para gestionar las largas colas que se forman durante los meses de su apertura. Sus sabores revolucionaron el sector hace unos años y son los preferidos para miles de malagueños.

Dirección: Calle Moreti, 15, 29003 Málaga: Teléfono_ 952 32 02 90.

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