Gracias, señor Micheo

Gracias, señor Micheo

Su trabajo fue el germen, en 1990, de la unión del sector en la Asociación de Criadores de la Cabra Malagueña

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Nos acostumbramos muy rápido a los cambios a mejor. Por eso, cuando vemos la carne de chivo lechal malagueño en las cartas de restaurantes y su sello distintivo en las carnicerías; cuando escuchamos que queseros de la provincia conquistan premios en los más reputados concursos nacionales e internacionales, o que la calidad y cantidad de leche de cabra que se produce en Málaga (líder europea) atrae inversiones de fuera, se nos olvida que todos esos logros se han conseguido en los últimos diez o quince años, y sobre los cimientos de un trabajo mucho más intenso y extenso de lo que asoma. Lo que es casi seguro es que si usted tiene más de 40 años, sea de Marbella o de Canillas; de Málaga o de Casabermeja, habrá visto rebaños de cabras concentrados en el cauce de algún arroyo cercano a su casa; incluso cruzando las calles. Forma parte de nuestra memoria, pero el cabrero no era precisamente la imagen de la prosperidad, y si vivieron la experiencia de tener cerca un aprisco de cabras, recordarán la precariedad y la falta de higiene. Juan Manuel Micheo se enamoró en su infancia de aquel mundo rural que se trenzaba con lo urbano, al que volvió en la década de 1990, ya licenciado en Veterinaria, para informar y formar a los ganaderos caprinos sobre las nuevas exigencias sanitarias de la UE. Aquello fue el germen de la unión del sector en la Asociación de Criadores de la Cabra Malagueña (Cabrama), donde, como secretario, Micheo, al frente de un equipo entusiasta y brillante, y con la complicidad de alcaldes y alcaldesas, restauradores, grupos de desarrollo rural y figuras como el añorado profesor y cocinero Manuel Maeso, logró, con diversas iniciativas, promover el consumo de carne de chivo lechal, lanzar una marca de calidad; generar valor añadido incentivando la formación de queseros y hacer que la genética de la cabra malagueña se convierta en un buen negocio. Tras años difíciles en Cabrama por el recorte de ayudas públicas, Micheo ha anunciado que, superados los baches, se hace a un lado. Es difícil resumir todo su legado, pero suerte, ¡y gracias!