Félix: Un mismo espacio, dos cocinas

Félix: Un mismo espacio, dos cocinas

Apuesta firme por una cocina actual bien diseñada y de calidad

Enrique Bellver
ENRIQUE BELLVER

Félix es sin duda una de las novedades de este verano en la Costa del Sol. El restaurante –que se ubica en el mismo espacio que ocupó en su día el Bistro Félix del Hotel Las Dunas– mantiene un hilo conductor con su antecesor a través de algunos platos que hicieron historia en esa casa, tales como la sopa wan tun o los langostinos szechuan.

Pero no solo ha cambiado su menú para convertirse en un restaurante donde se compaginan dos cocinas distintas sin llegar a fusionarse, también es el restaurante del Healthouse Las Dunas, donde puede hacerse una comida con maridaje de vinos y sin necesidad de que cada plato lleve prescrito el número de calorías. Al frente de estas dos cocinas se encuentran Manuel Camisuli, como responsable de la cocina mediterránea, y José María Vieira, de la barra japonesa.

El local está dividido en dos espacios, por una parte una gran barra donde se encuentra el Sushi Bar Omakase, que en nipón significa «encargo» y cuando se pronuncia esa palabra estamos depositando nuestra confianza y respeto en el chef. Ya que Omakase es entregarse a ciegas a la maestría de nuestro anfitrión, eso es lo que he hecho en mi primera visita a Félix, entregarme a lo que esa noche dispusiera José María, un cocinero que conozco desde su paso por Kabuki y posteriormente en BA, y después pasar a una mesa para conocer la cocina de Camisuli. La experiencia valió la pena, pues cada cocina se sirve en espacios diferenciados: japonesa, en barra, y mediterránea, en mesas.

Lo cierto es que experimenté en la barra esa «omotenashi» u hospitalidad por excelencia con el menú omakase que varía cada día en función del mercado y que está compuesto por 12 platos. Para abrir boca, una ostra con ponzu de yuzu y pasta de chile rojo para continuar con usuzukuri de mero que llevaba un adobo gaditano clásico, un poco de salsa de soja y tenkatsu (copos de masa de tempura frita).

Tataki de Wagyu con huevo de codorniz

La diferencia estaba servida, auténtico wagyu japonés con un sutil arroz rosa que servía de lecho a un huevo de codorniz frito. La combinación y untuosidad de los tres productos se fundían en la boca en un solo sabor.

Vieiras al Josper con matices de ébano

El punto de jugosidad que presentaba el marisco elaborado a baja temperatura resultaba el idóneo para combinarlo con un suave puré de manzana levemente hecho al grill para darle un color más madera al conjunto.

Después una degustación de atún en sashimi (un corte de toro, tarantelo y lomo negro sin grasa). Había que probar los sushis y de todos me quedo de largo con el de ventresca de salmón con la parte de la piel flambeada, muy delicado en boca, con el carabinero en el que el cuerpo estaba crudo y la cabeza hecha en el Josper, y como el más potente de todos el de wagyu de Kobe A5 en tataki y huevo de codorniz.

La experiencia de Félix pasa también por conocer la carta mediterránea, donde descubrí a otro joven cocinero que apuesta y fuerte por una cocina actual bien diseñada, con una buena presentación y donde la calidad del producto está a la altura que se espera de un restaurante que se ubica en un hotel de gran lujo. Como entrante, unas vieiras al josper muy jugosas y con un toque de humo muy delicado que fue el preludio de uno de los grandes platos de la noche, el rape salvaje al estragón. Para finalizar, lomos de wagyu al tomillo.

La carta de vinos atesora muy buenas referencias españolas y francesas, en especial su apartado de champagnes, lo mismo que la carta de destilados. Bistro Félix ha regresado para quedarse y ser uno de los grandes de esta parte de la Costa del Sol. Cualidades no le faltan.

 

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