El estrella Michelin Diego Gallegos pinta mucho en el Warhammer

Diego Gallegos junto a Roi González./
Diego Gallegos junto a Roi González.

El cocinero aspira a colarse en la final del Golden Demon, uno de los concursos de pintura y modelado en miniatura más prestigiosos y mediáticos del mundo

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Que Diegos Gallegos es un poco friki no puede negarlo ni él mismo. Y no sólo porque sea un fanático de Star Wars y tenga a un Shadow trooper -de color negro- presidiendo la sala de I+D de su restaurante Sollo (una estrella Michelin y dos Soles de la Guía Repsol). Desde hace año y medio, tiene una nueva afición: el universo Warhammer, todo un fenómeno del juego de estrategia que lleva treinta años conquistando a toda una legión de seguidores. Uno de los chicos de su equipo le contagió el gusanillo. Empezó a jugar y hasta se atrevió a pintar algunas miniaturas por su cuenta, pero quería ir más allá, aprender, coger técnica. Y ahí es donde apareció Roi González, de profesión, biólogo marino. Quizás así, a simple vista, no les cuadre, pero este malagueño es un referente en este campo, tiene nada menos que trece premios en pintura de warhammer. Buen aval para que Gallegos haya progresado tanto en tan poco tiempo y se haya animado a acudir junto a él y su grupo de Málaga a uno de los concursos de pintura y modelado en miniatura más prestigiosos y mediáticos del mundo: Golden Demon, que organiza Games Workshop y que reunirá a miles de fieles en el Ricoh Arena de Coventry (Reino Unido) los próximos 11 y 12 de mayo.

Será la primera vez para el estrella Michelin, algunas más para González, que desde los años noventa no ha dejado la afición. Primero como eso, un hobby; a partir de ahora, quizás como algo más. «Se nota una gran demanda e interés, incluso está ganando terreno la pintura frente al juego, es un mundo que mueve mucho dinero», advierte este malagueño de ciencias que después de trabajar 16 años en la Universidad de Sevilla se plantea dedicarse profesionalmente al universo warhammer: «Se están abriendo caminos como la docencia o los trabajos por encargo». Le ve futuro Roi González a este mundillo que no sólo ha sabido sobrevivir a la estrella del videojuego sino que se crece casi treinta años después de su boom.

Y no es que sea precisamente barato: un ejército para jugar puede costar perfectamente doscientos euros, y tirando a lo bajo. «Cualquier coleccionista puede tener en su casa 10.000 euros en miniaturas», apunta González, que no obstante considera que no es un hobby tan caro si se tiene en cuenta que crea comunidad y que es una inversión amortizada, tanto si se conserva como si se decide revender (en eBay hay hasta un apartado específico).

Luego está el afán artístico de cada uno. No es ninguna tontería. Pintar una de estas figuras puede llevar un día entero. Ambos coinciden en que la dedicación y la constancia son fundamentales. Al margen de la técnica. Ahí donde lo ven requiere tener en cuenta desde teoría del color hasta volumetría. Eso es lo que hace a los aficionados buscar el punto de excelencia. En ello está Diego Gallegos: «Hay que dedicarle tiempo, probar, practicar, investigar, es la mejor forma de avanzar y encontrar tu propio estilo».

Se ve con opciones de llegar a la final de Golde Demon. Roi González también es optimista, pero sin querer ser aguafiestas, avisa que especialmente este año se espera mucho nivel. No le asusta al cocinero. Para él no hay límites. Consigue sacar al día dos horas para dar color a sus propias miniaturas. Su estudio, el warhammer y el house de los 90 de fondo... en ese momento la cocina deja paso a la fantasía. La de ese universo paralelo en el que se desdobla de personalidad. Incluidas redes sociales. Porque es de sobra conocido en instagram por 'elchefdelcaviar' pero su lado artístico se esconde bajo el perfil 'fast_paint_minis'. Ahí despliega su creatividad, mostrando algunas de sus obras. Como Roi González en 'elroi_101'.

Con esas credenciales aterrizarán en tierras británicas junto a sus colegas malagueños dispuestos a pasar todas las cribas antes de convertirse en finalistas y optar al oro, la plata y el bronce. No será fácil, teniendo en cuenta el «pique» y la «lucha de egos» que se ven por esos lares. A González le basta el modo nostálgico y la oportunidad de promoción, relevancia y punto de encuentro que implica el concurso. Ambicioso, inquieto y emprendedor como él solo, Gallegos va a por todas. Como si fuera parte de ese ejército que él pinta y tuviera que librar una de esas batallas heroicas. Aquí, no en la mesa sino con los pinceles. Tiempo al tiempo. La solución, el día 12.