Un entorno relajante en Beagle Marbella

Un entorno relajante en Beagle Marbella

Cocina internacional con readaptaciones tradicionales españolas

Enrique Bellver
ENRIQUE BELLVER

Nacho Cabello ha cambiado Madrid por Marbella. Allí estuvo en negocios familiares de hostelería como La Española y Bodegón La Salud en Pozuelo de Alarcón casi 30 años y es ahora cuando se ha decidido a plasmar su cocina en una ciudad nada fácil en cuanto a temas gastronómicos dada la proliferación de locales que abren cada año, aunque también cierran, pues si mantenerse es complicado, triunfar ya ni se sabe. Nacho apuesta firme con una cocina de corte internacional, pero donde la readaptación y la base de cocina tradicional española le sustentan.

Beagle Marbella
Dirección Sierra Bermeja, s/n. Teléfono 951569212. Cierra: Lunes y martes mediodía. Cocina internacional actualizada
Valoración
Cocina: 7. Sala: 7. Carta Vinos: 6,5. Calificación: 7/10.

Como siempre los comienzos no son nada fáciles, pero de lo que no dudo es de que cuando se acude por primera vez a Beagle, uno queda ya enganchado. La simpatía de su propietario, el servicio agradable y profesional, el entorno, que ocupa el espacio de un amplio chalet en una tranquila urbanización donde el silencio y el relax están garantizados, y, por supuesto, la cocina de Nacho, con unas raciones amplias y unos precios a los que no estamos acostumbrados en esta zona, contribuyen a que el cliente salga satisfecho y con ganas de regresar, por lo menos eso es lo que nos ocurrió a quienes fuimos por vez primera a Beagle. Su amplio y luminoso comedor y su agradable terraza en esta época hacen que una comida o una cena al aire libre resulte más que satisfactoria. Si hubiera que puntuar estos espacios, el notable alto sería su nota.

Beagle es una raza de perros sabuesos muy vivos, cariñosos y a los que no les gusta en absoluto quedarse solos en casa. Esa simpatía y cariño que desprende el personal del restaurante hace que el nombre se acople perfectamente.

La carta resume de manera fiel la cocina de Nacho. Para empezar podemos inclinarnos por el pulpo con mostaza, muy correcto, o un refrescante y curioso salmorejo de cigalas, sin dejar a un lado el ceviche michaocan, concesión que se hace en esta casa a la cocina peruana. No obstante, me he quedado con las ganas de probar la famosa tortilla de patata, pues algunos clientes me aseguraron que es el entrante estrella de Beagle. Lo dejo para la próxima vez.

El apartado de ensaladas y tartares no es de los que llamen la atención, demasiados platos eclécticos a excepción del tartar de atún, que rozaba el notable alto. Pero donde Nacho muestra su faceta más tradicional es en la plancha y en las brasas. El rodaballo estaba como tiene que estar este pescado cuando se hace a la plancha. Bien marcado, con el calor justo para que esa gelatina que tiene su piel empape bien nuestro paladar y transfiera su sabor. En el punto medio reside la virtud de este pescado. Con las carnes, en especial el entrecote de cebón, concurre el mismo parecido. Buena pieza, buen corte y correcto en su fuego.

En cuanto a los postres, la maceta de chocolate no deja de ser más aparente que sabrosa, pero cumple a la perfección lo que el cliente espera cuando acabe su comida con un postre, ya que es ideal para compartirlo y conversar en torno a este chocolate.

Carta de vinos en consonancia con la oferta de cocina y también a precios muy asequibles, pues no hay que olvidar que estamos en una de las mejores zonas de Marbella. Nacho Cabello acierta con Beagle.

 

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