Dani García: «Darle tres estrellas a Marbella y quitárselas me dolía»

Dani García y su madre, Isabel Reinaldo, ayer. /EFE
Dani García y su madre, Isabel Reinaldo, ayer. / EFE

El chef marbellí comparece por sorpresa con su madre para explicar a la profesión las razones de su renuncia al firmamento Michelin

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

«Imagino que esta será mi última aparición en Madrid Fusión, y no me he vestido de cocinero porque no he venido a cocinar. He venido porque desde que anunciamos el cierre [de Dani García Restaurante, recién distinguido con tres estrellas Michelin], he leído y oído y me han contado tantas cosas, que vengo con mi madre y con el corazón abierto básicamente para dejarle el micrófono a la gente y que pregunte lo que quiera. Yo estoy aquí para contestar». Con esas palabras y de forma inesperada, se presentó ayer Dani García ante el abarrotado auditorio principal del congreso Reale Seguros Madrid Fusión, cambiando la ponencia anunciada en el programa sobre su línea de catering, que dejó en manos de su colaboradora de confianza Lourdes Muñoz, por un cara a cara con la profesión.

Sereno, pero contundente en sus respuestas, el chef marbellí contestó durante 15 minutos a preguntas no solo del público, sino del director de Madrid Fusión, José Carlos Capel, que desde el escenario donde oficiaba como presentador, lanzó varias preguntas, incluyendo tal vez una de las más incómodas para el chef, porque su decisión de renunciar a las tres estrellas y emprender otros caminos ha dejado a Marbella y a Málaga sin un reclamo gastronómico indudable. «Tú que eres un enamorado de tu tierra, ¿no sientes que le haces una traición al dejarla sin un tres estrellas?». A lo que el chef respondió: «Sí, pero es una cuestión de vida; de mi vida. Para mí había varias cosas por las que no tenía totalmente clara la decisión. Una era mi equipo, otra era mi familia y la tercera era mi ciudad. Darle tres estrellas a Marbella y quitárselas era algo que me dolía, pero al final eres tú, es tu vida, y no te vas a sacrificar por nada ni por nadie. No es una cuestión de egoísmo. Yo quería la felicidad, y me daba pena hacerlo por Marbella, pero también le he dado mucho».

Si ese fue un momento tenso emocionalmente, otro aún más crispado tuvo lugar al final de la comparecencia, cuando un espectador le preguntó al cocinero por qué había renunciado nada más conseguir la tercera estrella en lugar de «mantenerla unos años y demostrar que eres un tres estrellas sin duda». «No; eso no es así, en la Guía de 2019 pone que yo soy un tres estrellas, y eso lo va a poner hoy y dentro de diez años. Soy un tres estrellas y da igual que pasen tres o cuatro o cinco años. Soy un tres estrellas y tú no me lo vas a quitar. No pienso que vaya a ser menos porque haya decidido irme. Hago otras cosas también súperdivertidas, que para nosotros son tremendamente importantes y que a día de hoy nos hacen más felices. Y dentro de diez años vendré a contarte algo totalmente diferente, tan sumamente interesante y tan sumamente pasional como las tres estrellas», espetó García.

También hubo pasajes divertidos, como el momento en que su madre, Isabel Reinaldo, reconoció que le había costado mucho entender la decisión de su hijo. «Vamos», decía Dani, «se lo conté una semana antes a la familia durante una comida y se levantó empeñada en irse a su casa ella sola, aun teniendo que caminar más de una hora, y el día antes de explicarlo al equipo todavía me mandó un mensaje que… Espera, lo busco…». «¡No, no lo hagas!», pidió ella. «Yo ya lo he aceptado porque todo el mundo me dice que es lo que tengo que hacer, pero en su día no me pareció una decisión prudente», se explicó.

Aunque su intención era terminar con habladurías y dar a la profesión, reunida en el congreso más importante del año, sus razones para haber tomado una decisión tan sorprendente, donde se vio a Dani García disfrutar más fue en los momentos en que avanzó algunos de sus proyectos nuevos. «Voy a hacer un programa de televisión donde voy a hacer albóndigas y comida casera, que nadie se espere otra cosa. Y he elegido hacer esto porque esa es la cocina que me conecta con el tipo de público y el tipo de restaurantes que vamos a abrir ahora».

Sobre nuevas aperturas, solo desveló que, además de algunos Bibo, está pensando en «otra nueva marca de restaurante de un ticket medio de unos 20 euros y con una oferta diferente». Por lo demás, mantendrá y reforzará la línea de catering, que, dijo, «actualmente aporta el 20% de los ingresos del grupo, aunque la mayor parte viene de Bibo y Lobito de Mar». Sin embargo, a la pregunta de si lo que había motivado la decisión de cierre era la falta de rentabilidad de un restaurante de tres estrellas Michelin, dijo que «nosotros hemos sido rentables con una estrella y con dos, y en el tiempo que llevamos con tres lo somos aún más. La rentabilidad nunca ha estado entre las razones barajadas para cambiar de línea, sino más bien el hecho de estar de viaje y que te llamen del restaurante para decirte que está allí el inspector de la Michelin. Ahora, si quiero pasar un mes entero en Qatar para abrir un Bibo, puedo hacerlo».

García concluyó diciendo que «en el micromundo de la alta cocina estamos obsesionados, solo importan las estrellas Michelin, pero hay mucha más vida detrás de eso». Y el público despidió con un aplauso cerrado la ponencia más atípica del día.

 

Fotos

Vídeos