Los cócteles más exclusivos (y caros) están en Marbella

El mixólogo del Nikki Beach elabora ‘The Century Cocktail’. Su precio, 1.000 euros.
El mixólogo del Nikki Beach elabora ‘The Century Cocktail’. Su precio, 1.000 euros. / Josele-Lanza -
Málaga en Verano

La originalidad y el lujo también están presentes en los mix de los beach club. Mezclas a 1.500 euros, recetas secretas o sangría con Dom Pérignon se dan cita en las cartas de cocktails de Marbella

HUGO SIMÓN Marbella

Como aperitivo o al atardecer. El calor estival y el relax de las vacaciones invitan a disfrutar de ellos. Especialmente si nos encontramos en una cama balinesa junto a la piscina o a escasos metros del mar en alguno de los singulares clubes de playa de Marbella. Es allí, precisamente, donde los cócteles adquieren otra dimensión. La exclusividad, la historia, la originalidad y, en algunos casos, el carácter prohibitivo para los bolsillos del común de los mortales, se dan cita en las cartas de mix que ofertan los enclaves de moda de ciudad de la Milla de Oro. Sangría rosa elaborada con champán Dom Pérignon, recetas secretas, hielo elaborado con agua de Tasmania, recipientes de diseño y radiantes colores conviven entre los ingredientes que conforman la propuesta de cócteles de este verano en Marbella.

La receta más exquisita y selecta la encontramos en el Nikki Beach gracias a su ‘The Century Cocktail’. También constituye la opción más certera para dejar cicatriz en la tarjeta de crédito. Un costurón de tres ceros. Mil euros por un cóctel que, de no tener la posibilidad de degustarlo, bien vale al menos conocer sus ingredientes. El principal es el Luis XIII, un cognac de edición limitada que lo convierte en el más caro del mundo y que se elabora a partir de la mezcla de 1.200 destilados envejecidos durante cerca de cien años. Para obtener diez mililitros de este cognac hace falta una tonelada de uva de la región francesa de Grande Champagne.

No es el único elemento premium de la mezcla, que se completa con Taittinger Comtes de Champagne Blanc de Blanc –uno de los espumosos más reconocidos del mundo-, Angostura Bitter y el hielo ‘más puro’, elaborado con agua mineral de Tasmania. La propuesta se prepara en la propia mesa del cliente por el maestro mixólogo. «No es un cóctel que elaboremos frecuentemente porque se trata de un producto para un cliente muy específico», matiza Razvan Olteanu, responsable de bar en el beach club.

Las propuesta de La Cabane, Estrella de Mar y Trocadero Plata / Josele-Lanza -

‘The Century Cocktail’ no es, sin embargo, la propuesta más cara del Nikki. El producto estrella en cuanto a desembolso económico alcanza los 1.500 euros y es…¡una sangría! Eso sí, nada de vino peleón ni de una pequeña copita. De la ‘Gran Sangría Mar de Rosa’ se sirven tres litros, por lo que es una bebida para compartir entre varios comensales. Y la base de la receta es el champán. Un Dom Pérignon Magnum, que se acompaña de licor Dutch Orange Curacao y otro cognac de referencia: Hennessy XO. Una mezcla que, según apunta Olteanu, «suelen pedirla bastante, porque es un cóctel que gusta mucho y, al ser compartido, es mucho más asequible».

La apuesta estrella este verano en el Beach Club Estrella del Mar de Vincci Hoteles es el ‘Fresh&Wild’, un cóctel que se enmarca en el concepto que, bajo esta denominación, ha impulsado el exclusivo club de playa para esta temporada estival. La mezcla incluye vodka, Cointreau, piña y Blue Curacao. «Es una propuesta refrescante y a la vez salvaje para disfrutar de los atardeceres junto al mar», explica el director del beach club, Adrián González, que señala que «está inspirada en la naturaleza que rodea a este magnífico rincón de la Costa del Sol y la frescura del mar; de ahí su color azul y sus notas tropicales».

Tradición e innovación

Histórico
La Cabane mantiene en su carta desde 1965, año que abrió sus puertas frente al mar, su tradicional y versátil Piña Colada. 12 €.
Refrescante
Vintage
Con ‘Our Planters Punch’, Trocadero Playa recupera y adapta un cóctel de principios de siglo que sí resulta comercial al paladar. 14 €.
Energizante
‘Marbella Mule: from Rusia with love’ es la propuesta del Ocean Club para «despertar del letargo de los calores del verano». 17 €.

Por su parte, La Cabane –el club de playa del hotel Los Monteros– propone una cita con la historia. De la coctelería y del propio establecimiento, pionero en la Costa del Sol y uno de los primeros beach clubs del mundo, que abrió sus puertas frente al mar en 1965. Ya entonces sus clientes podían disfrutar de su ‘Piña Colada La Cabane’, un cóctel que permanece aún vigente en su carta medio siglo después. «Cuenta la leyenda que su origen se remonta a la mezcla de ron, coco y piña que el pirata Roberto Cofresí ofrecía a su tripulación», explica Conrado Hernández, subdirector del hotel. «La receta se perdió en el fondo del mar de la historia, hasta que en 1954 renace en el Caribe, ya como Piña Colada. Once años después ya se servía en nuestro beach club este cóctel, en esencia sencillo, pero que destaca por su frescor, su textura y porque admite muchas variaciones para adaptarlo al paladar de todos los clientes», añade.

Elegir un cóctel en Trocadero Playa, con una carta que supera el medio centenar de recetas, no es tarea fácil. Pero este verano su mix estrella es el ‘Our Planters Punch’, una reinterpretación del tradicional cóctel que, como explica Roberto Pasqua, bar manager del grupo Trocadero, ya mencionaba el New York Times en 1908. La moda vintage ha llegado a la coctelería, lo que permite recuperar recetas de combinados antiguos casi perdidos, pero Pasqua destaca que el 90 de los cócteles de la primera mitad del siglo XX «son poco comerciales para el paladar de hoy». «El ‘Planters Punch’, sin embargo, lo sigue siendo», asegura el bar manager, que indica que su adaptación incorpora un sirope marca de la casa y el aroma que aporta la hierba luisa para otorgarle sabores mediterráneos.

En el Ocean Club, por último, apuestan por un mix fresco y energizante, el ‘Marbella Mule: from Rusia with love’, una reinterpretación de un cóctel tradicional con tintes moscovitas e incluye una mezcla casera de miel y jengibre que aporta un sabor singular. La propuesta, servida en lata de cobre, busca ser una «patada de mula que nos despierte del letargo del sofocante calor del verano». Toda una declaración de intenciones.

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