Matiz: Cocina abierta

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Un espacio vivo en torno a la gastronomía en los bajos del hotel Molina Lario

ENRIQUE BELLVER

Matiz es la apuesta más firme que el grupo hotelero Gallery, propietario del hotel Molina Lario, con su directora, Myriam Ortiz, a la cabeza, ha hecho para crear espacios que ofrezcan una gastronomía personal y con una seña de identidad muy firme. Para llevar este concepto a la práctica acaba de abrir sus puertas en pleno corazón de la ciudad el restaurante ubicado en los bajos del hotel, Matiz. Este establecimiento nace como ese espacio vivo y en el que en torno a una carta de platos y tendencias muy actuales se ofrece la excusa para compartir y degustar sensaciones de sabores que retenemos en nuestras papilas gustativas desde hace tiempo. Para ello se necesitaba hacer una cocina con una gran base tradicional pero readaptándola a las tendencias que hoy triunfan en este tipo de locales. De ahí que la decoración, la ambientación y el diseño del interior del restaurante hayan sido pensados para transmitir esas sensaciones culinarias.

Al frente de los fogones se encuentra un veterano de la casa, Marcos Granados. Él ha concebido esta nueva etapa en una cocina centrada en el producto de temporada, pues la carta se irá adaptando a lo que en cada momento haya en el mercado y tenga una mejor calidad, pero, claro está, todos los platos tienen esos 'matices' que suponen la personalidad de este cocinero malagueño.

Datos de interés

Dirección:
Bolsa, 14
Teléfono:
952579673
Web:
restaurantematiz.es
Cierra:
No cierra.
Algunos platos:
Porra con papada: 8 €; omo de bacalao: 18 € ; Taco de presa: 20 €
Valoración:
Cocina: 8; Sala: 7,5; Carta Vinos: 7; Valoración: 8/10.

Granados es hábil a la hora de jugar con las texturas y los puntos de fuego para conseguir esa cocina tradicional readaptada al momento actual que vive la cocina moderna y que no es otro que el que a diario realiza en Matiz. Una cocina con mucha base popular pero que se reinventa a través de preparaciones más frescas.

Me gustó el nuevo estilo que se le ha dado al restaurante principal del Molina Lario. La verdad es que en esta casa hay mimbres para que la gastronomía triunfe. Marcos, antes de capitanear el antiguo restaurante Café de Bolsa, había pasado por los fuegos y encimeras de reconocidos restaurantes como Mugaritz, en Guipúzcoa, Montana y El Lago en nuestra tierra, incluso llegó a tener restaurante propio en la ciudad, Sarmiento. Junto a él y capitaneando la sala una gran maître, Cristina Socorro. Ambos han conseguido, con ayuda de la decoración, crear ese ambiente cosmopolita que requiere un hotel de esta categoría. Siempre que el clima lo permita, los distintos espacios de Matiz, sala interior, terraza en la calle y patio abierto, se integran en uno y el cliente solo tiene que elegir el lugar que más le gusta para comer. Otra característica es que, tratándose como se trata de un restaurante enclavado en un hotel, la carta debía adaptarse a los gustos de una clientela muy heterogénea en cuanto a gustos y costumbres alimentarias y eso se ha conseguido con una cocina abierta como la de Matiz, que prácticamente tiene un horario continuado y con unos platos pensados en ese tipo de cliente. De lo que no me cabe la menor duda es que Marcos ha logrado ese matiz en cada una de sus elaboraciones, bien sean las de corte más malagueño, como esa porra sutilmente acompañada de papada, como en los platos de clara influencia asiática. Matiz ha conseguido ese matiz diferenciador que debe imperar en la restauración del centro de la ciudad.

 

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