diariosur.es

Restaurantes en Malaga

Torre del Mar, cuna de chiringuitos clásicos

El merendero Delfín El Canito ejemplifica la cara más tradicional de los locales a pie de playa: cocina marinera y ambiente familiar
20-08-2012 - Alberto Gómez / Alejandro Díaz
Torre del Mar, cuna de chiringuitos clásicos
Delfín El Canito se encuentra en pleno paseo marítimo de Torre del Mar

A 35 kilómetros de la capital, Torre del Mar se erige como uno de los enclaves más atractivos de la provincia. El sector turístico se configura como su principal motor económico, y en esa coyuntura cobra especial relevancia el papel de todos los chiringuitos que se extienden a lo largo de su costa. De este modo, su paseo marítimo resulta de especial interés para todos aquellos visitantes que cada día eligen la Axarquía como destino vacacional.

Precursor de los negocios a pie de playa, Antonio González Cano, más conocido como ‘Canito’, comenzó a trabajar cuando apenas contaba con 15 años. Hoy, después de casi cuatro décadas de esfuerzos orientados a la defensa del concepto más tradicional de los merenderos, posee su propio negocio. El chiringuito Delfín El Canito se revela como uno de los locales más singulares de la costa axárquica. Su apuesta por las costumbres más arraigadas del sector queda patente la estructura del negocio, que evoca los años de cañizo y espetos en la arena. Su carta ofrece parrilladas de pescado y marisco, así como distintos platos a la brasa y arroces.

La llegada del turismo internacional ha provocado la modernización de su oferta culinaria con la inclusión de bocadillos, hamburguesas, sándwiches o pastas. Asimismo, la proximidad del mar hace de Delfín El Canito el lugar idóneo donde degustar cervezas bien frías acompañadas de una larga selección de raciones y tapas.

Su clientela, en cualquier caso, sigue siendo mayoritariamente nacional. Numerosos turistas llegados desde todos los puntos del país, especialmente desde ciudades andaluzas como Jaén o Córdoba, son asiduos a los fogones de El Canito. La fidelización de sus comensales no es baladí; el carácter de su propietario, cuya historia se ha forjado en las playas torreñas, es el eje de un negocio levantado a base de sacrificio y vocación marinera.

La jornada comienza cuando aún no ha salido el sol. Entonces, Antonio González sale a buscar las mejores materias primas. Queda limpiar el pescado, preparar los sofritos y coordinar a una plantilla que incluye más de una decena de trabajadores entre quienes se encuentran su mujer, Sabine, y su hija, Bianca.

El local es un punto de encuentro para familias y empresarios de la zona, que encuentran en El Canito la excusa perfecta para encargar pescados como hurtas o rodaballos. Pero no todo resulta tan idílico: la dinámica del oficio hostelero, especialmente en temporada alta, resulta muy exigente. Por eso, el almuerzo diario que sirve para reunir a toda la plantilla del local contribuye a desatar nudos y aliviar tensiones propias del trabajo. «Somos una gran familia», afirma orgulloso Antonio, que a lo largo de su trayectoria ha colaborado con algunos de los mejores chiringuiteros de Andalucía.

El Canito, no obstante, comenzó a escribir su historia mucho antes de la llegada de su actual propietario. Antonio Mata fue el responsable de iniciar la andadura del negocio, que hoy aúna su denominación inicial y el apodo de Antonio González. Resulta una buena metáfora de la idiosincrasia de los merenderos torreños, que conservan la esencia de los barrios pescadores  sin renunciar a la modernización de sus infraestructuras. De hecho, el paseo marítimo de Torre del Mar ha sido reformado en los últimos meses. «Es una gran ayuda contar con un entorno como este», asegura González.

El merendero Delfín El Canito es, en definitiva, la demostración de que los locales playeros se han tornado en reclamo principal de turistas nacionales e internacionales. Resulta difícil explicar la historia de algunas localidades costeras sin la influencia de los chiringuitos, que en el último lustro han tenido que hacer frente a la crisis económica. «Han bajado los beneficios, pero estamos haciendo un gran esfuerzo por mantener los precios sin bajar la calidad, y me consta que todos mis colegas comparten esta actitud», sentencia El Canito.

«He dedicado toda mi vida a este negocio, y no sabría alejarme del mar», asevera. Y su historia, aunque única, no deja de ser compartida por tantas familias que desde hace décadas contribuyen, con su dedicación, al mantenimiento del sector turístico, el motor más importante de la Costa del Sol.

Busca un restaurante