El Catador: Una cena inolvidable en El Celler de Can Roca

El Catador: Una cena inolvidable en El Celler de Can Roca

El chef Diego Gallegos nos lleva de ruta gastronómica por Barcelona, Girona y Olot

DIEGO GALLEGOS

Tras nuestra escapada a Copenhague, viajamos a Cataluña para visitar otra referencia de la gastronomía mundial, El Celler de Can Roca. Aunque en la zona haya restaurantes que justifiquen ir hasta allí, para nosotros el viaje giró en torno a la reserva en El Celler. Salimos de Málaga por la mañana temprano, con idea de aprovechar el mediodía en Barcelona y probar un sitio abierto hace pocos meses, Aürt, el nuevo proyecto del reputado chef Artur Martín. Situado en el hall del hotel Hilton Diagonal Mar, es una propuesta divertida donde hay un trato muy personal. El menú degustación se da desde unas estaciones donde el cocinero prepara todo frente al cliente. Menú de temporada y territorio, donde se saca el máximo partido a los ingredientes autóctonos con platos elegantes. El personal hace que te sientas en casa. Gran bodega y algunos vinos de la zona bastante sorprendentes. Un sitio que hay que probar, con un precio medio de 100 &euro por comensal. Hay que reservar con antelación, ya que solo tienen 15 plazas.

Salimos hacia Girona en coche alquilado, la mejor opción para disfrutar del paisaje. Ya allí, siesta en el hotel, ducha y a disfrutar una de las mejores cenas de mi vida. Entramos a El Celler de Can Roca pasando por el jardín y la terraza. Dentro nos recibió una chica muy simpática junto a Jordi Roca. Nos pasaron a la cocina, nos explicaron cada partida y su dinámica de trabajo, todo organizado como un baile perfectamente coreografiado. Salimos de cocina y nos llevaron a nuestra mesa; el restaurante a tope, casi un año para conseguir mesa. La sala, muy bonita, con un jardín de invierno que se refleja en el cristal de las mesas dando un efecto visual precioso. Manteles perfectos y detalles supercuidados. Se entiende por qué es uno de los mejores restaurantes del mundo. Arrancamos el menú. Sin palabras. Un despliegue de técnica y producto que se cae la baba solo de recordar. No voy ni a comentar la comida porque está a un nivel tan alto que no quiero hacer spoilers. La bodega, increíble, gigante, con referencias inimaginables. Terminamos de cenar y nos despide el mismo Joan. Risas, abrazos, recuerdos de eventos, consejos del maestro que me ayudan a crecer y tener otra perspectiva de la cocina. Muy felices por esa noche mágica. Un precio medio de 300 euros por persona, nada caro comparado con otros sitios de Europa y para estar en el 'top' a nivel mundial.

Pistas

Aürt
Hilton Diagonal Mar (Barcelona). www.aurtrestaurant.com/
El Celler de Can Roca
C/ Can Sunyer, 48 (Girona). https://cellercanroca.com.
Arroz i Peix
C/ Ciutadans, 20 (Girona). http://arrosipeix.cat/es/
Les Cols
Ctra. de la Canya, 106,Olot. http://lescols.com.

A la mañana siguiente, por el centro de Girona, fuimos a un local pequeño con un concepto interesante: Arroz i Peix. Tienen un mostrador de pescado fresco, eliges el producto y ellos lo elaboran como quieras: plancha, horno, frito... Pedimos un surtido de ostras y marisco. Un festín económico y rico; si estás en el centro de Girona, allí haces diana. Precio medio: 40 euros por persona porque pedimos todo, pero se puede comer bien por menos de 20 euros.

Luego fuimos a Olot para la última cena del viaje. Nos alojamos en Les Cols Pavellons, al lado del restaurante Les Cols donde iríamos a cenar. Restaurante y hotel comparten un diseño futurista integrado en una antigua masía. Creo que es el restaurante más bonito que he visitado. Una obra de arte diseñada por los ganadores del Premio Pritzker de Arquitectura, el estudio RCR. Arrancamos el menú con unos snacks elaborados con vegetales de su huerto, luego Fina Puigdvall nos pasó a cocina para otro aperitivo. Seguimos en mesa. Menú de productos de la zona armonizando sabor y creatividad. En sala, un servicio impecable. Lo más sorprendente es el precio, bastante accesible, 105 euros cualquiera de las dos opciones, una vegetal y otra con carnes. Vale mucho la pena, un entorno y un concepto únicos. Al día siguiente regresamos a Málaga felices, y, por supuesto, encantados de volver a casa. Nos vemos en el siguiente viaje.