J. C. G: Una celeste evolución

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Imaginación y delicadeza en el tratamiento del producto

Enrique Bellver
ENRIQUE BELLVER

En 2014 escribí con todas las consecuencias que JCG era el mejor restaurante de cocina creativa que teníamos en Málaga ciudad. Durante estos dos años y medio la cocina de José Carlos García ha sido una «celeste» evolución continuada, atendiendo a los menús que año tras año ha ido ofreciendo a su clientela. Entre sus sueños culinarios, como él mismo declaró a SUR, figura la obtención de la Segunda Estrella Michelin. Sinceramente creo y, conozco a José Carlos, desde el día que salió de La Cónsula, que si alguien en Andalucía se merece esa segunda estrella, ese es él. Pienso que todavía no se le reconoce a uno de nuestros más universales cocineros toda su valía. A su capacidad de trabajo y a su desbordante imaginación, hay que añadirle una gran cualidad, su humildad frente a los fogones en contraposición a muchos cocineros que están más pendientes de su vanidad que de sacar un plato diez.

El último menú que ha probado es un alarde de imaginación, delicadeza en el tratamiento del producto y una fijación para que el nombre de Málaga quede de alguna forma reflejado en cada uno de sus platos. He visto mucha más fuerza de sabores, más cromatismo en los platos y, lo mejor de todo, más presencia de esa cocina que siempre hemos tomado en nuestras casas, eso sí, adaptada y reconvertida a su propio estilo.

J C G
MÁLAGA
Dirección Muelle Uno. Plaza de la Capilla, 1. Teléfono 952 003 588 Web www.restaurantejcg.com Cierra
Domingos
Una cocina muy creativa repleta de sabor

Para empezar el menú largo (140,50 euros), un clásico ya de su cocina, el polvorón de pipas de girasol. Como siempre un explosión de genialidad en la boca. Después, una terrina de pan, cerveza y naranja con berenjenas asadas hechas una crema con un poco de comino. Para «mojar» la crema, una selección de panes. Como haciendo una pausa para intercambiar sabores, unas ostras con bloody mary que están muy potentes de sabor, aunque las quisquillas con zumo de pimientos forman una combinación donde el mar y la tierra se funden en un único sabor. Sin duda es uno de los mejores platos de este menú, sin dejar a un lado el ajoblanco con una oblea de Amaretto y perlas de melón o la gamba roja con salsa bearnesa y estragón, pues es precisamente esta combinación la que hace que el plato sobresalga con fuerza por encima de todo.

Otra de las novedades del menú es el ramen-cigala, no obstante fue quizá uno de los platos que más plano estaba en boca, lo mismo que el jurel con ajada, que acaba con un toque dulzón. Cerrando el capítulo de platos salados, un dim-sum de vieiras muy delicado y perfumado en boca y un pichón con su canelón de sus propias patitas y setas. Me gustó esta combinación por su gran cromatismo y por el punto de fuego de la carne. Como puntos dulces de la cena, aguacates con limón y un taco de mojito que sabe a melón o melón que sabe a mojito, tanto monta uno u otro; lo cierto es que es un postre sensacional, lo mismo que el chocolate-pera-yogur.

La sala es responsabilidad directa de Lourdes Luque, su mejor aliada en JCG y también en su casa. Un matrimonio que ha sabido hacer de su restaurante un lugar de encuentro para los amigos y un templo gastronómico muy serio en Málaga. Me marché de Muelle Uno sin dejar de mirar al cielo buscando esa segunda estrella con la que sueñan ambos y yo sí la encontré.

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