Cayetano Garijo «El enoturismo es fundamental, pero hay que buscar la diferenciación»

Cayetano Garijo «El enoturismo es fundamental, pero hay que buscar la diferenciación»

«Con la novela yo quería explicar que el vino viene de la uva y no de una botella, y por supuesto, disfrutar»

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Junto a sus primos, Cayetano Garijo gestiona una de las bodegas y una de las tabernas con más solera de Málaga, Antigua Casa de Guardia, en manos de la familia Garijo desde hace tres generaciones. Pero, lejos de sentirse atado por la tradición, lanza proyectos innovadores como las cabañas en forma de fudres (toneles gigantes para vino) para el proyecto enoturístico de la bodega. Recientemente, ha sorprendido publicando 'Un verano en la bodega', una novela de aventuras que acerca el vino al público joven.

–¿Cómo surgió la idea de una novela?

–Pues es un runrún que siempre he tenido en la cabeza, porque soy amigo de solucionar problemas más que de quejarme, y en este caso quería mostrar el mundo del vino a la gente más joven, que no puede beberlo. La gente se acerca al vino a partir de los 30-35 años, pero aquí hay una cultura fascinante que se puede contar de forma amena. Aparte de que yo mismo soy muy lector de novelas de aventuras.

–O sea, que es una forma de captar futuros enófilos.

–Con la novela yo quería explicar que el vino viene de la uva y no de una botella, y por supuesto, disfrutar. Y me he tomado todas las libertades a la hora de contar la historia. De hecho, la novela es totalmente independiente de la actividad de la bodega, y mi bodega imaginaria ni siquiera se ubica en los Montes de Málaga como nuestra bodega real, sino en la zona norte de la provincia, porque siempre soñé qué pasaría si tuviéramos un terroir como el de los Montes, pero en llano (ríe).

–¡El prólogo es del escritor Pablo Aranda!

–Jajaja, es que Pablo y yo somos primos por parte de madre, y él fue mi primer filtro. Cuando me dijo que era publicable, me lancé.

–En la novela deja volar la imaginación, pero también lo ha hecho con el proyecto de las cabañas-tonel.

–La verdad es que la familia me ha dado siempre bastante libertad para imaginar, aunque dentro de un orden, claro.

–Antigua Casa de Guardia es una de las pocas bodegas de la D. O. Málaga que se mantiene, en parte gracias a la fama de la taberna, pero ahora están potenciando el lagar y el viñedo. ¿El enoturismo puede ayudar a la supervivencia de estos vinos?

–El enoturismo es fundamental, pero hay que buscar la diferenciación. Bodegas hay miles, así que aparte de buenos vinos hay que ofrecer algo más; algo único. Se estaban enfocando las cosas como una visita a una fábrica. Y las fábricas son interesantes todas, hasta un tornillo si te lo explican con pasión es interesante, pero hace falta hacer cosas diferentes, sobre todo porque entre los visitantes potenciales puedes tener gente no tan amante del vino. Nosotros lo que ofrecemos es un paquete rural con muchas más actividades, aparte de, por supuesto, el disfrute de los vinos.

–¿Cuántas cabañas hay?

–Actualmente hay cuatro, y están en medio del viñedo. La época para disfrutarlas realmente es la primavera y el verano. Pero aparte de eso estamos terminando de arreglar el cortijo para alojar 16 personas, y estamos tramitando el permiso para seis cabañas más. El objetivo es que en un par de años podamos tener allí un complejo rural donde parte del aliciente sea la bodega, pero hay otras actividades como cicloturismo, equitación, quads, senderismo...

–Cayetano Garijo padre es un personaje fundamental y muy recordado en la D. O. Málaga. ¿Cómo le influyó?

–Para mí es una inspiración esencial, sobre todo en la alegría que transmitía, pero también fue un visionario en el tema del turismo gastronómico. En el año 1997 ya registró la bodega como hotel rural y empezó a hablar de enoturismo en sus conferencias.

 

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