Casa del Perro, 'comfort food' con valores

Casa del Perro, 'comfort food' con valores
DANIEL MALDONADO

Tras el cambio de ubicación, conserva su filosofía de ofrecer cocina de temporada dando importancia a la acogida

La oferta de restauración del centro de Málaga es enorme y variada, pero pocos establecimientos se parecen a La Casa del Perro, el proyecto personal y madurado a lo largo de años ya de Ana Vicaria y Fede Ayllón. El restaurante logró resistir incluso un difícil cambio de ubicación gracias en parte a la fidelidad de sus clientes, que se unieron en una campaña de 'crowfunding' con el fin de darles el último empujón para abrir su nuevo local en la calle Hernán Ruiz.

Dividido en dos plantas en una antigua casa reformada como restaurante, La Casa del Perro tiene una decoración sencilla y cálida, y una cocina inscrita en la línea del 'comfort food', comida reconfortante, a medio camino entre lo casero y las tendencias actuales pero huyendo de la sofisticación excesiva; una factura que refleja el carácter autodidacta y artesano de Fede, al que la pasión por la cocina llevó al oficio, igual que a Ana, bióloga, la vocación de atender al público la llevó a dejar la enseñanza por la sala.

CASA DEL PERRO
C/ Hernán Ruiz, 7. Málaga. 952224548. Cierra domingo y lunes

Aquí las propuestas van con la temporada, y se ofrecen en una carta breve donde se distinguen platos vegetarianos y veganos; de carne y de pescado, y formatos de 'mordiscos' (pensados para comer de una sola vez) y 'bocados' (para compartir). Junto a la carta, suele haber propuestas del día. En esa oferta se pueden encontrar ahora desde platos como los puerros en vinagreta con mojama, ligeros y refrescantes, a los 'gambones del señorito', con un punto justo de plancha y un pilpil de sus cabezas muy aromático, o el curry amarillo de pollo, muy bien equilibrado y acompañado de noodles de arroz. Nunca faltan, y son muy celebradas, las croquetas caseras de la madre de Fede, Mari Carmen, o, en verano, el gazpacho ecológico, porque la mayor parte de las verduras llegan semanalmente de la huerta ecológica de Salvador y Maribel en Coín. O platos tradicionales como los esparragados, el gazpachuelo o un sencillo pero bien guisado magro con tomate, arroz negro o pinchos morunos, que conviven con propuestas más exóticas, como el hummus de judías azuki japonesas o las lentejas con remolacha. A mediodía apuestan por la tapa, buena opción para quienes tienen que comer en la calle a menudo, y la cuchara. Los potajes, desde las berzas hasta espinacas con garbanzos, son uno de los fuertes de Ayllón, que gestiona una cocina limpia, pulida y ordenada como pocas que haya visto quien esto escribe, y además comparte las recetas con quien las pida. La dirección de la sala corre a cargo de Ana, que además lleva la bodega, centrada exclusivamente en vinos naturales de pequeños productores que, por ser difíciles de encontrar, también ofrecen a los clientes a precio de tienda. Un restaurante con alma.

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