Carlos Manuel Aguilera: «Todo parte de la idea de llevar lo que hacíamos a todas partes»

Carlos Manuel Aguilera: «Todo parte de la idea de llevar lo que hacíamos a todas partes»
SUR
Vuelta y vuelta

«Nuestro producto hay que probarlo para valorarlo, y para que la calidad se anuncie hay que envolverla en oro»

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

En 1949, el abuelo de Carlos Manuel Aguilera Rando arrendó el local donde los notables de Canillas de Aceituno se reunían a charlar y jugar a las cartas y montó una casa de comidas que su hijo Manuel y su nuera Rocío Rando convirtieron en un referente en toda la provincia con su inigualable chivo de la sierra Tejeda alimentado con leche materna y asado en horno de leña. Carlos Manuel, titulado en Ingeniería de Telecomunicaciones, empezó a darle vueltas a cómo llevar al futuro la especialidad familiar y creó la empresa Chivo de Canillas, que usa la misma materia prima y las mismas técnicas para elaborar un producto 'premium' de quinta gama, chivo asado en horno de leña envasado al vacío, listo para abrir, calentar y comer. La calidad del producto, un 'packaging' a la altura y una política comercial inteligente hacen que hoy su chivo llegue a las mesas más selectas de lugares como los Emiratos Árabes, y ha logrado crear empleo y generar riqueza en su pueblo.

Chivo de Canilla

-Usted está enlazando la tradición con una apuesta de futuro, un desarrollo industrial de alta calidad. ¿Cómo surgió Chivo de Canillas?

-Todo parte del restaurante familiar y de la idea de llevar lo que hacíamos a todas partes. Tras la carrera hice un máster en Dirección de Empresas y analizamos las posibilidades de evolucionar el negocio familiar. Una de las posibilidades que surgieron fue crear restaurantes en distintas ubicaciones, o crear un producto que se pudiera llevar a todos lados.

-Un producto que llega a todas partes, pero sigue generando riqueza en origen...

-Sí, porque a día de hoy, a pesar de ser pequeños, tenemos a ocho personas trabajando en fábrica y en la parte comercial, y luego está la red de distribución y el trabajo que genera tanto en la ganadería como en empresas auxiliares de cartón, botes o leña.

-¿Dónde distribuye?

-Ahora mismo, sobre todo en España; luego, en Europa, con Bélgica, Francia o Alemania, Reino Unido y Oriente Medio. Estamos certificados en 'halal' y eso nos ha abierto las puertas en mercados muy potentes como Emiratos Árabes.

-¿Cómo se ha movido para abrir mercado?

-Bueno, al final todo es ir a ferias, hacer viajes, buscar quiénes son los distribuidores idóneos, qué tipo de productos tienen, e irte a donde estén, hablar con ellos, mandarles muestras, que prueben el producto y asistir a ferias internacionales. No hay otra manera.

-El 'packaging', la presentación del producto, también están muy cuidados.

-Al final, nuestro producto es un producto caro por la materia prima que utilizamos. Estamos hablando de chivos lechales criados en la sierra Tejeda, asados en horno de leña y sin más manipulación que el abatimiento de la temperatura. Aquí todo se hace a mano, y el coste final es elevado. Nuestro producto hay que probarlo para valorarlo, y para que esa calidad se anuncie hay que 'envolverla en oro'. Por eso cuidamos mucho que el 'packaging' fuera bastante persuasivo a la hora de comprar.

-¿Ha diversificado su catálogo de productos?

-Sí, productos y mercados. Arrancamos con la línea gourmet para tiendas especializadas, y luego desarrollamos una línea para el canal Horeca, que hoy puede suponer el 80-82% de nuestras ventas. Sobre todo vendemos a restaurantes de gama media-alta y hoteles. Y hemos desarrollado nuevos productos como los higaditos encebollados, el lingote de chivo deshuesado a mano y, recientemente, un paté al que le hemos dado muchas vueltas hasta alcanzar la calidad que queríamos y que ya está para salir.

-Y sigue echando una mano en el restaurante familiar...

-Sí, por supuesto. ¡Aquí empezó todo!

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