Café de París vuelve a encender los fogones

Café de París vuelve a encender los fogones
M. M.

El emblemático restaurante malagueño reabre con nuevo formato y concepto

Marina Martínez
MARINA MARTÍNEZ

Misma ubicación. Mismo local. Misma cocina. Misma familia. Distinto concepto. Café de París vuelve a encender los fogones con aires totalmente renovados. Poco tiene que ver con esa clásica esquina que se mantuvo durante cuatro décadas como emblema gastronómico de la capital y que ahora, tras casi un año cerrado, reabre bajo otra atmósfera, otra filosofía, y hasta otra decoración, pero la misma esencia. Esa marca inconfundible de los García. Ayer, era José quien estaba detrás de ella, y hoy, su hijo. José Carlos García ha decidido reformar el local para ganar espacio (medio centenar de plazas, casi el doble) y ofrecer una cocina para compartir en un ambiente más informal y distendido, ocupando exclusivamente la planta baja del local con mesas altas y bajas.

Compaginará, por tanto, a partir de ahora este nuevo proyecto con su restaurante de Muelle Uno, único estrella Michelin de la capital malagueña. Una “doble ilusión”, como él mismo define. No en vano, fue en Café de París donde empezó todo. El despegue gastronómico de Málaga, el de la familia García, y el de José Carlos, en concreto. Allí hizo sus primeras prácticas mientras estudiaba en La Cónsula y allí creció personal y profesionalmente tras formarse junto a grandes como Martín Berasategui o Joan Roca. No puede esconder esa nostalgia. La misma que a la vez le sirve de motor para recuperar de nuevo ese histórico negocio de la calle Vélez-Málaga.

José Carlos García, en la cocina.
José Carlos García, en la cocina. / M.M.

Lo ha hecho junto a su padre, a quien le cuesta alejarse de este mundillo al que ha dedicado la mayor parte de su vida. Y ahora lo vuelve a ver reflejado en la carta de este nuevo Café de París. Porque la idea es rescatar algunos de sus clásicos, incluidos aquellos arenques que ya servía en la churrería que regentaba en Rincón de la Victoria y que fue el germen de todo. “Esta es mi casa, y quiero que siga siendo la casa de los malagueños”, reconoce José Carlos García, que para ello recurre a los sabores de siempre. Los del gazpachuelo, los callos, las lentejas o los potajes de alubias.

Busca la sustancia. Pero también un lado canalla, desenfadado. Su intención es ofrecer una cocina para compartir, “sin protocolos”. Y sin superar un ticket medio de 25-30 euros. A base de sugerencias del día (como los guisos y el marisco) y propuestas para todos los gustos y bolsillos. Eso sí, no busquen ensaladilla rusa ni pan bao. A cambio encontrarán desde el clásico steak tartar con mostaza (14 euros) o la terrina de label rouge con manzana asada (8,75 euros) hasta las croquetas caseras (7 euros), el risotto de boletus cremado con parmesano (12,50) o la costilla de ternera con salsa Café de París (13,90 euros).

Ojo con los postres, van tres en uno (5,50 euros). Alternando entre cremoso de yema, mousse de chocolate, fresas con nata, tarta de queso... los de toda la vida. Ahí quiere que esté la esencia de este renovado Café de París. Hasta reutiliza material del viejo restaurante. Sin olvidar la cocina, motor intacto de un engranaje que se encargará de engrasar un equipo de siete personas, con José Carlos García a la cabeza. Aunque hay que tener en cuenta los horarios. Hasta en eso marca diferencias. Martes, miércoles, jueves y sábados, de 15.00 a 00.00 horas; viernes, a partir de las 13.00 horas y por la noche, desde las 19.30 horas; y domingos, sólo mediodías, a partir de las 13.00 horas.

No se preocupen si no encuentran el teléfono. De momento, no se admiten reservas (a no ser que sean grupos grandes y eventos). Tampoco se preocupen si ven monos colgando de las paredes y techos. No es que hayan bebido demasiado, forma parte de esa moderna atmósfera que también guarda alguna que otra sorpresa en la escalera, otro de los pilares de la casa -“cuando empezamos la obra lo primero que advertí es que no se podía tocar ni la bodega ni la escalera”, recuerda García-. Así que atentos a los peldaños cuando suban a los servicios.

Fotos

Vídeos