Buñuelos y huesos de santo: Homenaje a nuestros muertos

Buñuelos y huesos de santo: Homenaje a nuestros muertos

De origen sefardí y morisco, lo que en su día fueron dulces humildes hoy son casi un lujo

FÉLIX LORENZO

Es muy difícil establecer los orígenes de dulces tan asentados en la sociedad malagueña y andaluza (y española en general) como los buñuelos y los huesos de santo, típicos en nuestras confiterías en torno al Día de Todos los Santos y al Día de los Santos Difuntos, que son dos y no uno. Se sabe no obstante, como tantas cosas de nuestro recetario goloso, que sus antecedentes están en la cultura sefardí y morisca, aunque la generalización de estos productos se encuentra con la cristianización, que los acogió como propios y utilizó su simbología como homenaje a nuestros familiares fallecidos.

En torno a la mesa de estos días, como postre en las comidas celebradas como fin de las reuniones familiares que los acontecimientos acostumbraban en torno al 1 y al 2 de noviembre, siempre hay un hueco para estos manjares. Curiosamente, lo que en los siglos XVI y XVII era un dulce humilde hoy es casi un capricho por los precios de los mismos, ya que las materias primas con los que se elaboran son también costosas hoy. Antaño no ocurría así, pero hoy los precios oscilan en ambos casos, dependiendo su origen 'confitero o panadero', en torno a los 16 y 32 euros el kilo, siendo más caros los huesos de santo que los buñuelos, aunque también depende del relleno de estos. Los buñuelos de viento son anteriores a los huesos de santo, que llegan de la mano del mazapán. Hay quien dice que el origen de los ricos buñuelos está en Roma, pero todo apunta a su creación sefardí, mientras que el hueso de santo es producción de la cocina árabe. Con respecto a su simbología, cuenta la tradición que cuando te comes un buñuelo sacas un alma del purgatorio. Los huesos de santo, dulces de mazapán, azúcar y huevo, simbolizan cariñosamente a los muertos, el acto de comer estos riquísimos dulces se considera que los quieres y no les temes... Ya saben.

Los mejores

El Colmenero de Alhaurín, La Exquisita, La Canasta, Lepanto, Ávila, Aparicio, Anglada, Pathelín, Las Campanas, Daver, San Pancracio, Capricho Real, Manolín... sin duda son herederos directos de la forma y tradición de hacer estos dulces tan típicos, que en Málaga adquirieron su punto álgido en la mitad del siglo pasado de la mano de María Manín, La Española, Poggio y otras históricas confiterías, aunque hoy también son piezas para excepcionales mostradores en no pocos obradores y panaderías.

Los precios son elevados. Un kilo de buñuelos oscila entre los 16 y 24 euros, y los huesos de santo, entre 20 y 32.

Ingredientes

Buñuelos de viento:
Los buñuelos de viento son bolas de masa elaboradas con harina de trigo, manteca y huevos que se fríen en aceite hirviendo. La masa (en forma de bola) una vez frita puede llegar a doblar su volumen, es por esta razón por lo que se les denomina con el apelativo «de viento» (es decir, hinchados). Los buñuelos de viento pueden estar rellenos de nata, crema o chocolate, aunque últimamente parece que aquí vale todo.
Huesos de santo
Los huesos de santo son dulces elaborados de mazapán (pasta de almendra), de color blanco y forma alargada y cilíndrica (semejante a la de un hueso con su tuétano), originalmente rellenos de dulce de yema o de batata, y recuerdan a una tibia humana.

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