¿Un bocadillo de churro? Puedes probarlos en Málaga

Una muestra de los 'churrocatas' salados./B. GUTIÉRREZ
Una muestra de los 'churrocatas' salados. / B. GUTIÉRREZ

Se llama 'churrocata' y es marca registrada por La Churrocatería, situada en Teatinos, justo detrás de la Ciudad de la Justicia

BORJA GUTIÉRREZ

Nos metemos hasta la cocina de 'La Churrocatería' para ver cómo son sus 'churrocatas', unos bocadillos con masa de churro que puedes probar en Málaga, concretamente en el barrio de Teatinos, detrás de la Ciudad de la Justicia. Una idea que nace con la intención de renovar y personalizar la una churrería normal y corriente, fusionándola con la noción de bocatería.

Abrió sus puertas en enero de 2015 con María José Moreno entre sus fundadores. Ahora es ella quien regenta el negocio y cuenta cómo surgió la aventura: «Eramos trabajadores de la hostelería y queríamos cambiar los horarios de trabajo para mejorar nuestra vida personal», empieza. Y con una churrería dan desayunos y meriendas, y se ahorran las comidas y las cenas. Abren de 8:30 a 12:30 horas y de 17:00 a 20:30 de la tarde.

María José Moreno, gerente de La Churrocatería.
María José Moreno, gerente de La Churrocatería. / B. G.

«Vimos que en la zona no había una churrería y era un producto que nos gustaba; pensando en haciéndolo diferente se nos ocurrieron los 'churrocatas'». Y creyeron tanto en su invención que registraron la marca. Los hacen salados, con lomo, jamón o salchichón; y dulce, con chocolate, dulce de leche o crema pastelera. Cuando les vino la inspiración, buscaron constrastar con otro comercios, pero cuentan que no encontraron más allá de los típicos saladitos rellenos de paté o sobrasada.

¿Cómo se hacen los 'churrocatas'?

Utilizan masa de churro sin azúcar y la fríen con la forma de una 'chapata'. Cuando está crujiente, parten el churro en dos partes y retiran la masa del interior, dejando tan solo la capa crujiente del churro. De esa manera consiguen que no quede aceitoso y pueda comerse como un bocadillo normal. Esta es la primera pregunta que se hacen los clientes: «Los doy a probar siempre que puedo a quien está indeciso, piensan que es aceitoso, pero nada de eso», aclara Moreno.

Una vez tienen las dos partes listas, la imaginación se abre paso para crear infinidad de tipos, aunque los que tienen en carta son tradicionales: mixto, serrano, pollo y lomo. Fuera de carta ofrecen otros sabores e ingredientes, como el queso manchego. El precio es de 1,80 euros, a excepción del churrocata XXL, que tiene un precio de 3,00 euros.

El proceso de elaboración del 'churrocata' en varios pasos. / B. G.

Encontraron su hogar en la Avda. Gregorio Prieto, a escasos metros de la Ciudad de la Justicia, para recoger los desayunos de funcionarios y visitantes del edificio, que genera una gran actividad durante la mañana en esa zona, entre Cortijo Alto y Hacienda Bizcochero. Pero sorprendente, su idea no se ha materializado y han calado más en los vecinos del barrio.

«Pensamos en el funcionariado, pero quien nos ha ayudado a prosperar es el barrio, que salen y consumen mucho aquí; los fines de semana son más fuertes. Hemos creado clientes fieles de aquí», reflexiona Moreno. En su propuesta tienen otra variedad como pitufos de pan normal, crepes o sus churros, normales y rellenos. «Algunos dicen que son los mejores que han probado», se ríe mientras invita a probarlos.

Exterior del local y muestra de 'tejeringos' de La Churrocatería. / B. G.

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