BIENVENIDA AL MUNDO DE LA CUCHARA

BIENVENIDA AL MUNDO DE LA CUCHARA

BENJAMÍN LANA

Querida hija, la vida se compone de muchos días corrientes y algunos días grandes. Hoy es uno de los segundos, quizás uno de los más importantes desde el día en que viniste al mundo. Hoy has comido tu primera verdura y te has enfrentado a un objeto mágico que se llama cuchara. La experiencia te ha encantado y salvo lo que te has echado por el babero no has dejado nada. Ha sido maravilloso ver cómo te tomabas el puré de zanahoria, tu carita de sorpresa y satisfacción ante lo que estaba pasando. No te puedo ocultar que para un aita como el tuyo, bastante mayor que los demás y un entusiasta de todo lo que tiene que ver con los tenedores y los pucheros, ha sido una experiencia tan placentera o más que para ti. No se le puede pedir nada más a la vida. Que te críes tan sana y, además, que te guste comer. Presiento que va a ser muy divertido.

La leche de tu madre te ha criado saludable y hermosa durante estos seis meses. Es casi mágico vivir tan de cerca la condición de mamíferos y comprobar cómo creces tantísimo y tan lozana. Dentro de la gran aventura que es vivir empieza ahora una de las partes más increíbles. El amor a la teta es innato. El que te producirá el resto de alimentos a partir de mañana lo tendrás que cultivar tú. A mí no me gustaban las acelgas ni el tomate. Seguro que a ti te pasará con algunas otras cosas, pero no te rindas. Acabarás disfrutando de todos los productos de este mundo, que son muchísimos. Mi consejo es que abras tanto tus ojos como tu boca y pruebes siempre todo lo nuevo.

El sabor favorito

No tengas miedo. Antes de serlo, tu sabor favorito era un sabor desconocido. Nunca sabes lo que te deparará el siguiente bocado. Quizás tu nuevo sabor favorito esté oculto en uno de esos platos que aún desconoces. Sé curiosa y vive buscando, mira el mundo que te rodea y todos sus colores, huele el plato y también la tierra. Mira la montaña y mira el mar, a los mares, al nuestro del Norte, bravo y oscuro, y al de tu madre, azul turquesa, que también es el tuyo. En la naturaleza y en el ser humano está todo lo que de verdad importa. No te despistes con las apariencias y las trampas del mundo en el que te tocará vivir y que yo ahora ni siquiera alcanzo a imaginar.

Has nacido medio vasca y nosotros no recibimos el amor de los que nos quieren solo a través de los besos y las palabras sino también en forma de salsas y platos increíbles. En un simple flan o en una merluza en salsa verde reglamentaria -como la que hacía tu amama- hay muchos 'te quieros'. No te tomes tan en serio como yo todo esto del comer, pero tampoco lo frivolices. Comer es mucho más que una necesidad fisiológica, es la suma de muchos de los actos que más nos definen como seres humanos. La capacidad de cocinar caracteriza a nuestra especie mucho más que la mayoría de nuestros rasgos físicos. La comida y los modos de conseguirla y prepararla conforman una de las primeras manifestaciones de la cultura. Nunca olvides eso. No se trata de una moda pasajera de la que hablan en la televisión, el papel que la comida juegue en tu vida también te hará una persona u otra.

Infinitas pasiones

Tienes la suerte de haber nacido mestiza y llevas continentes distintos e infinitas pasiones en tus genes. Déjate llevar por todo lo diferente y disfruta todas las músicas que son tuyas y los mágicos colores del trópico y el verde de un prado cantábrico. Flota, vuela y sumérgete sin límite. Relámete con el desayuno tanto como con la cena y prueba a compartir tu comida con las personas que quieres y también con las que desconoces. Agradece cada día lo que haya en tu plato y piensa que otros niños no tienen tu suerte. Cuando cumplas ocho años ojalá te pueda escribir otra carta. Te hablaré del vino y haremos magia de colores en el vaso de agua. La vida está llena de sorpresas. Cada día al menos una.

Espero que cuando aprendas a leer estas líneas no te incomoden y las guardes con el mismo cariño con el que yo te las escribo. No te olvides nunca de quién eres y de que somos lo que vivimos y, por tanto, también lo que comemos.

Mañana le añadiremos patata al puré. Verás qué cambio.

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PD. ¿Qué te parece si le pedimos a nuestros amigos cocineros que se inventen unos potitos riquísimos y que cuenten aquí cómo pueden hacerlos las amatxus de todos los niños en su casa?

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