Begoña Peralta: «No estamos diseñados para comer tanto»

Begoña Peralta: «No estamos diseñados para comer tanto»
SUR

«Tan importante como el qué se come es cómo se hace»

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Cordobesa, madre, cocinera, formadora en cocina y alimentación natural y consejera nutricional, ejemplifica la máxima del filósofo y biólogo alemán Feuerbach «somos lo que comemos». Begoña precisa: «En realidad somos lo que digerimos». Recientemente llegada a Málaga, la semana pasada impartió un taller en el Aula Savia de La Térmica, donde enseñó a madres y niños cómo cocinar para cumpleaños sin que todo fuese la fiesta de las grasas saturadas y la glucosa infinita. El próximo 16 de marzo impartirá otro sobre 'batchcooking', ese anglicismo que lo que oculta son los trucos para cocinar sano usando solo un día a la semana y todas las posibilidades de conservación y organización que nuestros hogares y cocinas ofrecen.

-Usted llegó a la cocina pensando en la salud y se formó con profesionales como Olga Cuevas, Lucía Redondo, Montse Bradford y Montse Vallory, pero su conciencia final llegó tras una artritis reumatoide feroz que se le reveló durante la estancia con su familia en Chile...

-Sí, estuve en 16 kilos por encima de mi peso. Inflamada y muerta de dolor. Mis pies eran una bota. Tenía que alimentar a mi bebé a gatas. Fue una labor combinada de medicación y de cambios de hábitos alimentarios y saludables. Y patrones mentales, que son los peores.

-Un proceso duro...

-Es pesado revertir la enfermedad, pero lo conseguí porque yo ya llevaba años cuidando mi alimentación y no iba a medicarme de por vida con algo que dejaba tantos efectos secundarios. Hay que tener voluntad. No puedes pretender que una enfermedad que ha tardado veinte años en revelarse se revierta en dos meses con pastillas. La enfermedad me enseñó que la salud es tu responsabilidad. No del médico ni de la Junta. Tener la capacidad para responsabilizarse depende de nuestra constancia, nuestra formación y la capacidad de gestionar y discriminar información. Cuando reviertes el proceso, te estabilizas en tu peso.

-¿Qué es comer sano?

-El ser humano siempre ha sabido alimentarse con comida real, alimentos de proximidad, los que daba el entorno. Pero con la llegada de la industrialización se convirtió en terreno de consejos publicitarios patrocinados y eso nos ha hecho dependientes de los consejos de una industria alimentaria asociada a otra, la médico-farmacológica. Y hemos perdido el norte. Y a eso hay que añadir la globalización... No todo vale. La respuesta final es simplificar.

-O sea, adiós procesados... ¿Y el resto?

-Comida variada y ecológica, sobre todo las carnes porque son las que reciben más hormonas. Fruta, vegetales, hortalizas, legumbres, semillas y frutos secos. Menos carne y en vez de comerla con kétchup y papas fritas hacerlo con verduras. Pescado de cercanía, pequeñito y salvaje que puedas chuparle las cabecitas tan llenas de minerales. En mi caso, alimentación libre de gluten y lácteos, sobre todo vacunos; saborizantes, conservantes, grasas y azúcares añadidos.

-¿Comemos más de lo que necesitamos?

-Es uno de los problemas. No estamos diseñados para comer tanto. Entre otras cosas porque el proceso digestivo requiere mucha energía. Y cuando comemos menos y sano tenemos esa energía para hacer otras cosas. Somos lo que digerimos y cada vez digerimos peor.

-En sus talleres enseña no sólo qué comer, sino cómo. Y por supuesto, a hacer siempre una fiesta con lo que se prepara y come.

-Tan importante o más que el qué se come es el cómo se hace. En mi mesa familiar no hay móviles, ni televisor, no se habla de cosas que puedan provocar tensión. Son veinte o treinta minutos sagrados.