Bebidas malagueñas que se han convertido en mito

El ojén y el vino Málaga, entre los productos malagueños que tienen una historia legendaria

Casa de Guardia/
Casa de Guardia
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Málaga es una de las provincias que más ha aportado al patrimonio de vinos y licores en Europa. La historia y la leyenda han hecho incluso que algunas de estas bebidas se hayan convertido en verdaderos mitos. De hecho, hoy cuenta con una de las denominaciones de origen históricas, que sólo es superada en antigüedad por la de Jerez.

Eso sí, el vino Málaga es mucho más antiguo. De hecho, hay que tener en cuenta que hasta la plaga de la filoxera del último tercio del siglo XIX, en este territorio predominaba fundamentalmente el cultivo de la vid.

Habría que buscar precedentes de la historia del vino malagueño en los colonos fenicios y griegos, quienes cultivaron vides e introdujeron algunos vinos. Más tarde los romanos dejaron constancia de la importancia que tenía el 'vinum malacita' en el Bajo Imperio. Así se confirma con el depósito de fermentación que se encontró en la antigua Cartima (Cártama) o con la existencia en Ronda de la antigua ciudad de Acinipo, cuyo nombre significa 'tierra de vinos'. Curiosamente, estas dos ciudades romanas dan hoy nombre a sendos vinos de las bodegas Sánchez Rosado (Cartima S.XXI) y F. Schatz (Acinipo).

Bodega con vino de la Denominación de Origen Málaga
Bodega con vino de la Denominación de Origen Málaga

De aquellos orígenes, toma el testigo el que se conoció como 'xarab al malaquí' (jarabe malagueño) en el antiguo Al-Ándalus. Aunque la mayor parte de las uvas de la época se destinaban a pasas, también se hacía vino dulce que con esa denominación servía para saltarse el precepto coránico que impedía tomar alcohol. Este jarabe se hizo tan famoso que fue cantado y elogiado por poetas de la época.

Quizás a partir de ahí comienza a forjar su leyenda como vino que creaba incondicionales entre quienes lo probaban. No en vano, en el año 1224 participó en el que se considera como el primer concurso de cata de la historia, la 'Batalla de los Vinos', convocada por el rey francés Felipe Augusto. Ahí esta bebida malagueña logró obtener su primer reconocimiento internacional, ya que fue distinguida con el título de 'Cardenal de los Vinos'.

Gracias a su fama y a su calidad, ya en 1502 crean las primeras ordenanzas para regular la elaboración y el comercio del vino de Málaga, lo que un siglo más tarde terminaría sirviendo para crear la histórica Hermandad de Viñeros. Entre los enamorados de los vinos de Málaga, estuvo la zarina y emperatriz Catalina II, que tras probarlo, por cortesía del embajador español en Moscú, lo eximió de impuestos, siempre y cuando fueran controlados por la Hermandad de Viñeros.

Ni siquiera la filoxera consiguió mermar el prestigio y la calidad de los vinos Málaga, protegidos hoy con una denominación de origen histórica, que ampara principalmente a elaboraciones realizadas a partir de las uvas moscatel y Pedro Ximénez. Aquí toca distinguir entre los vinos tranquilos y los de licor. En estos últimos se añade alcohol vínico para parar la fermentación, lo que puede dar lugar a semisecos, semidulces o dulces. Por su parte, los tranquilos pueden ser dulces (elaborados con uvas sobremaduradas o pasificadas) o secos (con 15 o más grados).

Hoy el vino Málaga sigue siendo un gran embajador de la provincia, gracias a las excelsas elaboraciones de bodegas que miman este producto con una historia tan apasionante.

El ojén

Precisamente, gracias a la tradición vinícola de la provincia, nació en el siglo XIX otra bebida mítica, el ojén, un aguardiente que tomó el nombre prestado de la localidad donde se comenzó a elaborar.

Concretamente, fue la familia Morales, procedente de Ronda, la que en 1830 arranca en esta villa al sur de la Sierra de las Nieves este negocio que daría con una fórmula de éxito internacional. Y así lo plasmó el arte. El propio Picasso lo pintó en uno de sus cuadros, el 'Bodegón Español'. Fue su particular homenaje a una bebida legendaria que también dejó su estela en la literatura. El escritor Camilo José Cela lo menciona y elogia en 'La Colmena'. El ojén se puede leer en obras de Ramón María del Valle Inclán, Javier Marías, Charles Bukowski o Ernest Hemingway, entre otros.

A ello hay que unir que personajes tan singulares como el filólogo Marcelino Menéndez Pelayo o la bailarina malagueña Anita Delgado, conocida popularmente como la maharaní o princesa de Kapurtala, presumieron de consumir el genuino ojén.

Alambique que destiló el mítico ojén
Alambique que destiló el mítico ojén

Pero quizás lo que catapultó a esta bebida a la categoría de mito fue su desaparición enigmática. A pesar de su fama y su éxito internacional, no se sabe con certeza por el motivo que paró de fabricarse en el año 1919, pero la leyenda asegura que su fórmula maestra cesó con la muerte prematura de uno de los herederos de la familia artífice de esta bebida, quien se llevaría la receta a la tumba sin habérsela transmitido a nadie.

Hoy, casi una centuria después de que se dejara de fabricar su primera y genuina versión, esta bebida legendaria sigue muy presente en Ojén, donde han surgido en los últimos años dos iniciativas empresariales que no quieren imitarlo, pero sí rendirle un entrañable y cálido homenaje (Más información sobre el Ojén aquí).

Kina San Clemente

Aunque no haya tenido la repercusión y el impacto del ojén o del vino Málaga, también tiene su espacio entre las bebidas míticas elaboradas en Málaga, la Kina San Clemente, que todavía hoy se elabora en las prestigiosas bodegas Málaga Virgen (antes López Hermanos). Se trata de un vino elaborado a partir de uva Pedro Ximénez al que se le añaden extractos de quinina. En su origen, en la pasada década de los años sesenta, se creó esta singular fórmula para destinar su consumo a los niños con falta de apetito.

Claro está, en aquella época no estaba mal visto el consumo en pequeñas dosis del alcohol entre los menores. Esta bebida, que se hizo famosa con el eslogan 'naturalmente, Kina San Clemente', tuvo una gran repercusión mediática. Tanto en anuncios televisivos como en otros medios se hizo famoso 'Kinito', la imagen corporativa de esta singular bebida, que siempre terminaba diciendo aquello 'Da unas ganas de comer'. De esta forma, este personaje infantil aludía al estímulo del apetito que supuestamente generaba la ingesta de aquella bebida alcohólica, que se recomendaba consumir en pequeñas dosis, eso sí (una cucharada).

'Kinito', curiosamente, terminó siendo vetado por el Ministerio de Gobernación, que se amparó para ello en la Ley de Peligrosidad Social. A pesar de ello y de la prohibición del consumo de alcohol entre los menores de 18 años, la Kina San Clemente sigue elaborándose hoy en día. Eso sí, está orientado a un público adulto. Por algo menos de 5 euros se puede comprar una botella de un litro de esta bebida alcohólica, que tiene unos 13 grados, en las antes citadas bodegas Málaga Virgen.

El mundo del coleccionismo no ha sido ajeno al mito de la Kina San Clemente. De hecho, hoy son muy codiciadas las botellas de aquella época –sobre todo sin abrir- e incluso los muñecos de Kinito. El precio tanto de los envases de esta bebida como de las figuras de este personaje infantil puede llegar a los 50 euros.

La Katana

Mucha menos impronta, pero igualmente curiosa fue la trayectoria de un singular refresco que se elaboró en la provincia de Málaga. Concretamente, se trata de la Katana, que hoy se expone en el Museo de la Memoria de la Vida, en Campillos, localidad donde tuvo su origen también en la pasada década de los años sesenta. Fue la empresa conocida como Casa Navas, dedicada hasta entonces a la elaboración de jabones y gaseosas la que sacó al mercado refrescos de elaboración propia.

En poco tiempo, La Katana ganó mucha fama no sólo en Campillos sino también en otros municipios malagueños e incluso alguno de la provincia de Sevilla, como El Saucejo. Aunque se hicieron de naranja, limón y cola, el primero de los sabores fue el que cosechó más éxito entre campilleros y visitantes.

Aunque dejó de fabricarse porque dejó de ser rentable para la empresa propietaria, esta bebida está considerada como uno de los hitos más importantes de la historia de Campillos en el pasado siglo XX. (Más información sobre la Katana aquí).

 

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