Antonio Carrillo «Uno de nuestros objetivos es volver a poner la cuchara en la mesa»

Antonio Carrillo «Uno de nuestros objetivos es volver a poner la cuchara en la mesa»
DANIEL MALDONADO

«Desde La Carta Malacitana proponemos Málaga como capital gastronómica del Mediterráneo»

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Como director del Hotel Escuela Convento Santo Domingo de Archidona, Antonio Carrillo ha sido testigo y actor en la promoción de la gastronomía malagueña, pero su labor como presidente de la asociación La Carta Malacitana le lleva a prolongar esa dedicación a su tiempo de ocio. Dialogante, afable y tenaz, aspira a seguir sumando fuerzas del ámbito profesional, institucional y civil, para promover una gastronomía local saludable, sostenible y enriquecedora.

-Tomó el relevo en la presidencia de La Carta Malacitana del añorado Manolo Maeso. ¿Qué objetivos se plantea en esta etapa?

-La junta directiva continúa la anterior con la incorporación de profesionales de prestigio y con alto nivel de compromiso social y personal. Llevamos un año de mandato, tenemos tiempo para continuar con las actividades, desde la divulgación y promoción de productos locales hasta la difusión de las ventajas de la alimentación mediterránea. Queremos también influir en la sociedad mediante acciones que incidan en los sistemas educativos y profesionales con la colaboración de entidades públicas y privadas. Nuestra red de empresas protectoras; productores, distribuidores y restauradores, es un gran instrumento para alcanzar estos objetivos. También pretendemos hacer un frente común con entidades con las que coincidimos y con las que trabajemos por la ciudadanía malagueña.

-¿Cómo debería reflejarse nuestra cultura gastronómica local en el sector hostelero?

-Aunque queda mucho por recorrer, tanto desde el ámbito público como desde el privado se han creado instrumentos que hacen que los productos locales lleguen a las cocinas de los restaurantes y a los hogares. Los canales cortos de distribución cumplen un papel importante, favorecidos por entidades como Sabor a Málaga y las nuevas políticas autonómicas y municipales. Gracias a estas iniciativas, la cocina de Málaga está de moda, y está conformando un segmento turístico muy importante para la economía local. El reto del sector hostelero es aprovechar estas sinergias y que nuestra cultura gastronómica sea un activo turístico importante para acabar con la estacionalidad.

-¿Y qué impacto debería tener en el consumidor?

-El impacto en el consumidor estará relacionado con muchas cosas, sobre todo con la salud. Volver a cocinar en casa supone recuperar nuestra cultura gastronómica. Se dice que «somos lo que comemos» y la despensa local es amplia y variada. Uno de nuestros objetivos es volver a poner la cuchara en la mesa.

-¿Cómo ve la evolución de la gastronomía malagueña como marca?

-En los últimos años está teniendo una gran proyección a nivel local y para los visitantes, pero la ciudad de Málaga no puede tener una oferta donde vale todo. El hecho diferencial es nuestra despensa, los productos locales y de temporada se deben convertir en los ingredientes de una cocina local de calidad como referente nacional e internacional; desde La Carta Malacitana defendemos y proponemos Málaga como Capital Gastronómica del Mediterráneo.

-¿Responden las escuelas a la creciente demanda de gastronomía local?

-Es notorio el gran papel que están desempeñando las escuelas de hostelería malagueñas en la gran revolución gastronómica que se está produciendo, no solo hablo de los cocineros, sino también de los profesionales de sala, a veces poco reconocidos; dicen nuestros profesores de la Escuela de Archidona que las técnicas de cocina se pueden aprender con productos y elaboraciones de diferentes procedencias, ellos prefieren la cocina malagueña y los productos locales frescos de temporada.

 

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