La Alvaroteca: Cocina de fantasía

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Una creatividad pensada en hacer de la comida un encuentro divertido entre cocinero y comensal

Enrique Bellver
ENRIQUE BELLVER

La Alvaroteca ha renovado decoración, vestuario y, por supuesto, cocina. Álvaro Ávila tiene el gusanillo de la creatividad metido en el cuerpo y en menos de un año ha vuelto a renovar su espacio culinario. Uno de sus comedores, el privado, continúa siendo ese lugar donde los amantes de la saga de 'Star Wars' se sienten cómodos y a gusto, pero el otro comedor del restaurante, el que se suele utilizar más para eventos y menús temáticos, acaba de ser redecorado como si se tratara de un antiguo manicomio, por lo menos así es como lo llaman, «el manicomio». La realidad es que se trata de un ámbito repleto de fuertes colores en las paredes y en las propias mesas que incitan e invitan a una comida distinta, tendente a crear una complicidad divertida entre comensales y cocinero a través de situaciones y un menú donde todo está hecho para que sean los propios platos la base y centro de atenciones entre los que se encuentren en la misma mesa.

Una agradable locura gastronómica muy complementada con los cócteles y combinaciones que Cristian Postigo ha preparado para cada uno de los platos del menú degustación creado en consonancia con la decoración del comedor. El factor sorpresa que se vive desde el primer momento es una manera de llevar a buen término esa interactuación.

Datos de interés

Dirección:
Gerona, 39. Teléfono: 680 625 214.
Web:
www.laalvaroteca.com
Cierra:
Domingos noche y lunes.
Precios:
Menú degustación con maridaje de cócteles y vinos: 60 euros.
Valoración:
Cocina, 8. Sala,7. Carta de vinos, 6,5. Calificación: 7,5/10.

Álvaro ha conseguido otra cosa a mi juicio mucho más importante y a tener en cuenta por encima del ambiente alegre y un poco loco que ha logrado crear en su restaurante: ha hecho asequible la cocina vanguardista sin necesidad de acabar pagando una abultada factura.

Realmente merece la pena acudir a La Alvaroteca sin prisas y abandonar nuestro paladar y también nosostros por entero, incluso dejándonos esposar con las manos atrás para tomar el primer plato del completo menú viajero que esta temporada ha ido surgiendo de la creatividad de este joven cocinero malagueño. La diversión, la controvertida conversación en torno a este loco menú está más que garantizada a poco que los comensales demuestren tener sentido del humor y capacidad de adaptación a las circunstancias gastronómicas. El menú empieza, si el comensal está dispuesto y acepta a dejarse esposar con las manos a la espalda para comerse el primer aperitivo, con una vieira Emmanuel acompañada de un gin tonic de ortiguillas de mar con ginebra de regaliz, una interesante a la vez que divertida combinación. Tras las bromas del resto de los comensales, llega un colorista plato marino que a su vez es un guiño al reciclaje que hay que hacer de nuestros mares. Carabineros en dos tiempos, pan de mar, vieiras laminadas y gambas rebozadas con pan de gambas y un delicado tartar de lubina al que acompaña la llamada 'transfusión mery'. De nuevo la locura llega a la mesa. Y como después de la tormenta marina llega la calma, empiezan a aparecer platos con más enjundia y seriedad a base de un carcapaccio de ternera con helado de queso, goyza con pringá y callos o unos chipirones sobre cebolla y té macha, para acabar con rabo de toro y whisky y un chantilly de aguacate y miel de limón. Todo un menú de manicomio que logra su objetivo, divertir y convencer a los que buscan una cocina distinta y que no esté reñida con la calidad.

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