Recordar las plantas comestibles olvidadas

La bióloga Aina Erice; a la derecha, una planta de altramuz. : sur/ :
La bióloga Aina Erice; a la derecha, una planta de altramuz. : sur / :

La bióloga Aina S. Erice compila especies vegetales de uso tradicional para promover su recuperación

Mientras que chefs destacados como Joan Roca, Andoni Luis Aduriz o René Redzepi, entre otros, incluyen en sus proyectos de I+D y en las cartas de sus restaurantes plantas locales de uso tradicional en alimentación y medicina, el pueblo llano, antaño ligado a entornos rurales que facilitaban el conocimiento y consumo de estas plantas, las va olvidando. El último trabajo de la bióloga Aina S. Erice, 'El herbario de las plantas olvidadas', que publicará la editorial Ariel este otoño, nos refresca la memoria sobre ellas.

Aina S. Erice es una de las más activas divulgadoras botánicas del país, y el éxito de libros como 'La invención del reino vegetal' o 'Cuéntame, sésamo', este último dedicado a los más pequeños, certifica su pasión por el mundo de las plantas, pero también su talento narrativo. La próxima semana estará en Málaga (martes 21 en Antequera y miércoles 22 en La Térmica, ambos días a las 20.00) de la mano del Aula Savia para hablar de plantas, arbustos, flores o frutas, en ocasiones cultivadas expresamente en los huertos y en otras recolectadas en el campo o al borde de los caminos, que han complementado la alimentación, saciado el hambre en épocas de escasez, ayudado a curar afecciones o servido para teñir telas o fabricar utensilios.

El libro recoge la descripción y los usos de un centenar de plantas entre las que hay unas más olvidadas que otras. «A veces una planta cae en el olvido en un sitio y sin embargo se sigue usando en otra zona», explica. Entre ellas, el lentisco, la acedera, la achicoria, el altramuz, el llantén, el lino, el tilo, la acerola, el majuelo, el membrillo, la malva, la borraja... Plantas que fueron muy importantes durante siglos y sobre la que pretende «despertar la curiosidad y promover el conocimiento». «Algunas de estas plantas -explica la bióloga- han sido y son cultivadas, y en otras ocasiones aparecen de forma oportunista asociadas por ejemplo a los campos de trigo. Antes la biodiversidad hacía las plantaciones más resilientes a determinadas plagas. Hoy, con un tipo de agricultura más intensiva y agresiva, estas plantas han desaparecido. Mi interés como bióloga es preservar la biodiversidad, pero también promover su consumo, porque cuanto más variada es la alimentación, mejor es la salud», afirma. Información: www.latermicamalaga.com/ciclo/aula-savia/.