La Abacería del Cantarrana: un guiño al antiguo ultramarinos

La Abacería del Cantarranas no es una tienda, sino un restaurante que rescata las básculas y los papelones encerados para ofrecer una amplia variedad de opciones para tapear/Daniel Maldonado
La Abacería del Cantarranas no es una tienda, sino un restaurante que rescata las básculas y los papelones encerados para ofrecer una amplia variedad de opciones para tapear / Daniel Maldonado

Este establecimiento adopta el concepto de 'charcutasca' con tapas, latas de conserva y charcutería al peso

Esperanza Peláez
ESPERANZA PELÁEZ

Los hermanos Frutos regentan con éxito dos negocios en la céntrica calle malagueña Sánchez Pastor; El Mentidero y la Taberna Cantarrana, y tenían allí un tercer local, más reducido y sin cocina, para el que encontraron una idea que ha recibido una feliz acogida: La Abacería del Cantarranas. Las abacerías antiguas eran puestos o pequeñas tiendas donde se vendían al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao y otros productos. La Abacería del Cantarrana recupera aquella idea y vende, al peso o por unidad, una gran variedad de embutidos y quesos, bocadillos, tapas (sobre todo elaboraciones frías), y carnes a la parrilla.

La Abacería del Cantarrana

Dirección
C/ Sánchez Pastor, 7. Málaga Teléfono . Cierra Ningún día.
Teléfono
697 596 305
Cierre
No cierra ningún día
Precios
Jamón ibérico de bellota: 14,70 €/ 70 g. Montadito de pringá: 3 €. Ensaladilla rusa: 8 €/ 200 g.

«Nos inspiramos en las clásicas tabernas y ultramarinos gaditanos, con sus básculas y sus papelones, aunque hemos querido darle un giro más actual, pero este local está pensado como un sitio para tapear algo rápido, en la barra o en las mesas altas», explica Javier Frutos. Un local reducido pero bien aprovechado y decorado con algunos guiños a los ultramarinos de toda la vida, como las vitrinas acristaladas donde se guardaban los productos, y una pequeña terraza en la calle peatonal, componen un espacio cuya carta evoca los albaranes de estas antiguas tiendas y donde casi todo se puede pedir al peso (los bocadillos y las latas no, claro).

Daniel Maldonado

La oferta es bastante amplia, y comienza por el apartado de montaditos, donde se encuentran desde rellenos clásicos como el de pringá o el de atún en manteca, a opciones más divertidas, como el de chorizo picante con queso azul, o el pastrami en pan de centeno. En el apartado de latas, sardinillas al estilo Abacería, mejillones, berberechos y anchoas de Santoña. Entre los embutidos y salazones, junto a los ibéricos, se hace hueco un clásico como la pata asada.

Casi toda la carta pasa por la báscula y se pide al peso o por unidades.
Casi toda la carta pasa por la báscula y se pide al peso o por unidades. / Daniel Maldonado

Quien quiera comer algo más elaborado, puede encontrar opciones como la ensaladilla rusa, el tartar de salchichón, un flamenquín o un buen steak tartar de carne de vacuno de La Finca, carnes que también se ofrecen en cortes para la parrilla: solomillo, entrecot, hamburguesa... Incluso se ofrecen callos de ternera y platos de cuchara del día, pero eso sí, aquí todo pasa por la báscula para que los clientes elijan las raciones a la medida del apetito de los comensales. Como bocado dulce para el final del tapeo, se puede optar por torrijas al romero o locas; postres que vuelven a hacer un guiño a la tradición del ultramarinos.

El apartado de bebidas, La Abacería del Cantarranas ofrece una buena selección de vinos tintos, blancos y espumosos al alcance de diversos bolsillos, incluyendo referencias locales y algunas interesantes de zonas vinícolas emergentes.

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